Desde que arrancó la temporada veraniega, en las redes sociales se ha impuesto una moda, un peculiar pasatiempo que se repite hasta el hartazgo, que aburre: el de los usuarios que postean imágenes de una Costa explotada de gente, y el de los que muestran las mismas playas, pero totalmente vacías.
No son inocentes estas publicaciones. Los primeros vendrían a ser simpatizantes del gobierno, que buscan demostrar que el país anda un kilo y dos pancitos. Los segundos, en cambio, son claramente opositores, cuyo propósito es dejar en evidencia que no hay un mango y que vamos derecho al 2001 (numerito fetiche, si los hay). Y en los comentarios, por supuesto, hay insultos y descalificaciones de todo calibre, más un bonus track de errores de sintaxis y faltas de ortografía que hacen doler los ojos. Intensos, los muchachos. Dicho sea de paso, y perdón que desconfíe, es imposible comprobar si esas fotos de la Bristol repleta no pertenecen a un record histórico de calor de otros años, o si esas playas vacías de Gesell o Las Toninas no son de una mañana de julio. Pícaros hay en todos lados.
Pero atenti que acá estamos para desdramatizar la cosa, para verle la parte lúdica. Por eso, para todos esos feisbuqueros e instagramers que están al reverendo cuete y tienen ganas de pelearse llegó el juego del momento.
Esta es mi tribuna de opinión frente a los grandes temas nacionales. Bueno... algunos no tan grandes. También hay un poco de humor, anécdotas, comentarios sobre música, en fin... boludeces. ¡¡Den la cara, si son guapos!!
sábado, 14 de febrero de 2026
El juego del verano
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

