sábado, 2 de julio de 2016

Nueva presentación

Estimados amigos y seguidores del blog, los invito a una nueva presentación de mi libro de fotos PATAGONIA, UN RECORRIDO POR SUS SITIOS MÁS ÍNTIMOS. Durante la charla contaré detalles de la obra, anécdotas y responderé preguntas relacionadas con esta hermosa región que vengo transitando desde hace más de 25 años.

La cita será el martes 12 de julio a las 19 horas en la Sala Alberto Williams del Centro Cultural Borges, Viamonte 525, 2do. piso, Capital Federal.

La entrada es libre y gratuita, no obstante los interesados en concurrir deberán dejar sus datos por mail a
armandodegiacomo@hotmail.com o confirmar asistencia a la página del evento: https://www.facebook.com/events/1809125505984752/

Los espero.
 
 

sábado, 27 de febrero de 2016

Mi libro

Estimados amigos, quienes visitaron alguna vez mi blog de viajes seguramente sabrán que mi deseo ha sido siempre recopilar gran parte de mis imágenes y relatos en un libro.
Les cuento, entonces, que aquel viejo sueño finalmente se materializó y este post es para anunciarles la presentación de mi libro de fotos “PATAGONIA, UN RECORRIDO POR SUS SITIOS MÁS ÍNTIMOS”. Este proyecto resume más de 20 de años de viajes y travesías real
izadas en los Andes australes y ha sido posible gracias a una iniciativa del Consejo Profesional de Ciencias Económicas.
El evento se llevará a cabo el jueves 10 de Marzo a las 19 horas en el auditorio Prof. Juan Arévalo de la mencionada institución, Viamonte 1549, 6° piso, Capital Federal. La entrada es libre pero los interesados deberán inscribirse previamente llamando al 5382-9231 o mandando un mail a
relacionespublicas@consejocaba.org.ar  Supongo que tendrán que dejar sus nombres y número de documento. Los espero.

viernes, 25 de diciembre de 2015

¿En qué quedamos, muchachos?

No entiendo nada, che. A ver, pará un poquito porque no me coinciden los porcentajes. Dejame pensar... ¿Quién vendría a ser el 49% y quién el 51%? Ah, ya sé... ahora caigo. Los que saludan en inglés en el cartel de arriba son los vendepatria, buitres, cipayos y empleados de Magnetto y de la CIA. Pero... ¿y los de abajo? Esto está más complicado que el resultado de las elecciones en la AFA.

 
 

lunes, 21 de diciembre de 2015

Mentes brillantes

En estas cuestiones de la política, uno llega a pensar que ya lo leyó todo y que nada lo puede sorprender. Insultos, odios, ascos y descalificaciones de un lado y del otro ya son moneda corriente. Sin embargo, siempre hay un lugarcito para algo más. Siempre hay alguien decidido a redoblar la apuesta, a traspasar los límites. Puntualmente me refiero a esta joyita que apareció días pasados en twitter. Ni el querido diario Relojeadas al Sur se hubiera animado a poner un título semejante.
 
 
Y si el tuit te despeinó un poco (por no usar una expresión más contundente y grosera), más te va a asombrar la respuesta que esta simpática y poco objetiva opositora a Macri le propina a una "seguidora". Es fabuloso. Una acabada prueba de que el famoso "doñarrosismo" habita en ambos extremos del arco político.
 
 
O sea, siguiendo esta particular línea de razonamiento que, dicho sea de paso, desafía a todas las reglas del derecho, la culpa no la tiene aquello que te provoca un accidente, sino quien te ha hecho ir hasta el lugar donde ocurrió. Si tu jermu te manda a comprar fideos y en el camino se te cae un balcón en la sabiola, la culpa es de ella. Si tu jefe te manda a hacer un trámite y en el camino te chorean, la culpa es de él. Y así con todas las situaciones cotidianas que se te ocurran.
 
Claro que cuando uno elabora un razonamiento de estas características, tiene que aplicarlo a rajatabla en todos los casos similares. ¿Acá quién tuvo la culpa, @AnitaMontanaro? Seguramente también Macri.

viernes, 29 de agosto de 2014

Los Juegos del Relato

¿Recibís amigos en tu casa y no sabés cómo entretenerlos? ¿Ya les pasaste 500 veces el video de tu casamiento y tu música los duerme? Para que esto no suceda llegaron Los Juegos del Relato, un sano divertimiento para niños de 0 a 99 años. Ya están en las mejores jugueterías del país. Y a precios cuidados.

domingo, 17 de agosto de 2014

Soldado que huye...

Como todo el mundo sabe, las discusiones políticas han venido para quedarse. No hay cumpleaños, almuerzo de trabajo, fiesta navideña o lo que corno sea que no termine en un acalorado intercambio de opiniones entre los que están a favor o en contra del Gobierno. A veces prima la tolerancia y el respeto por las ideas del otro y a veces no, lo que ocasiona que familiares o amigotes de toda la vida lleguen al extremo de no hablarse más o traten de cruzarse lo menos posible.
Pero como todo tiene solución, desde este blog se me ocurrió hacer un pequeño aporte para tratar de aquietar las aguas. O mejor aún, para que directamente no se agiten. ¿De qué forma? Muy fácil, lo que sigue es una descripción de los síntomas que puede presentar tu ocasional interlocutor, que, cual alerta roja, te indican que la charla va camino a pudrirse en cualquier momento. Y está en vos darle temerariamente para adelante o clavar los frenos a tiempo para evitar que la sangre llegue al río.
 
SÍNTOMAS K EN UNA CHARLA
 
VOS: Che, qué complicado está el tema de la inseguridad. Algo tienen que hacer...
INTERLOCUTOR: Mirá... es relativo. El tema “inseguridad” está muy manijeado por los medios, qué querés que te diga.
Peligro. Cambiá de tema; lo que viene a continuación es un alegato en contra de la derecha, Clarín, TN y la velada acusación de que sos un nabo llevado de las narices por la corpo mediática. Además, te va a tratar de convencer de que los últimos 20 crímenes salvajes producidos en el Conurbano, en realidad son uno solo repetido esa misma cantidad de veces.
 
VOS: Me preocupa la recesión económica que hay. En algunos lados ya están empezando a rajar gente...
INTERLOCUTOR: Qué sé yo (con cara de culo)... yo lo único que veo es que los bondis a la mañana van llenos y los findes largos se raja todo el mundo a la Costa. Mejor que en el 2001 estamos...
Peligro. Todo K que se precie, en algún momento va a pronunciar la palabrita “2001”, no falla. Huí hacia otro tema. Hablá de la reconciliación de Rial con la Niña Loly o de las “previas” de la Xipolitakis. Si se la seguís a muerte te va a acusar de querer volver al neoliberalismo, a los ’90 y a la Alemania nazi.
 
VOS: La inflación nos está matando, es increíble cómo aumentan las cosas.
INTERLOCUTOR: Pero mirá que los sueldos también están aumentando, ¿eh? Además fomenta el consumo.
Peligro. Frená ahí. Seguramente este muchacho era de los que en su tierna juventud se horrorizaba con la híper de Alfonsín pero ahora, en su reflexiva madurez, el aumento de las cosas parece encontrarlo en paz consigo mismo. Consejo extra: ni se te ocurra mencionar el “1 a 1” porque te va a acusar de todo lo mencionado en el ejemplo de arriba.
 
VOS: Yo creo que Boudou tendría que pedir licencia hasta que se aclare su situación.
INTERLOCUTOR: ¿Y Macri, entonces? También está procesado y no se le mueve un pelo. De eso los medios no dicen nada.
Peligro. Estás frente a otro clásico de la liturgia K: justificar una barbaridad con otra y de paso cañazo pegarle a los medios. Desensillá hasta que aclare porque a continuación vendrán frases como “todavía no se le probó nada”, “que actúe la justicia” y “se la tienen jurada porque estatizó las AFJP”. No se te ocurra mencionar nada sobre La Mancha de Rolando porque te va a contragolpear con el Freddy Mercury de Mauri. Y salís perdiendo.
 
VOS: Yo creo que tendría que hacerse algo con respecto a la corrupción.
INTERLOCUTOR: Mirá, corrupción hubo siempre (con tono despreocupado). Acordate de la época del Turco.
Peligro. Plantate acá. Es otra batalla perdida; estás frente a un tipo que ha decidido tomar como normal algo tan repudiable como los oscuros negociados y el choreo. Pero dale tiempo al muchacho este, tenele fe; es muy probable que la corrupción comience a molestarle nuevamente cuando venga un gobierno que no sea de su ideología ni de su agrado.
 
VOS: Che, tengo un amigo que estuvo en Europa y volvió maravillado.
INTERLOCUTOR: Mirá... no sé de qué se maravilla, tienen impuestos altos, desocupación, racismo, conflictos sociales...
Peligro. Stop. Otro clásico nac & pop: pasparse cuando alguien menciona las bondades de otros países (a no ser que sean los del eje bolivariano, claro está). Deponé tu actitud. Cambiá de tema o empezá a elogiar a la Argentina para inclinar un toque la balanza. Caso contrario, este señor va a terminar disparando frases como “que se vayan a vivir allá, acá no los queremos”, o “en esos ‘paisitos’ que tanto aman algunos, no sabés cómo tratan a los latinos”.
 
SÍNTOMAS ANTI-K EN UNA CHARLA
 
VOS: Me parece una idea piola lo de la Asignación Universal por Hijo.
INTERLOCUTOR: Hay que darles laburo, no dádivas...
Peligro. Reculá. De ahí a afirmar que los planes sociales son “una fábrica de vagos” hay un solo paso. Y de ahí a vociferar que van a los actos por el chori y la Coca hay otro trecho más corto todavía. No lo provoques más; en su desordenada embestida puede llegar a tildarte de ñoqui, de ciber K, de pro iraní y acusarte de salir de joda con D’Elía.
 
VOS: Qué contento me puso que Estela de Carlotto haya encontrado a su nieto.
INTERLOCUTOR: Mmmm... Yo tengo algunas dudas. Justo aparece en este momento...
Peligro. Detente, muchacho. Si se la seguís, este desquiciado va a poner en duda a la Madres, a la Abuelas, al terrorismo de estado y a los 30.000 desaparecidos. Va a asegurar que a vos te lava la cabeza “678”, “Duro de Domar”, Víctor Hugo, el relator militante y los documentales de animalitos del canal Encuentro.
 
VOS: Me encantó el recital de rock que dieron ayer en el acto de Plaza de Mayo.
INTERLOCUTOR: Je, quisiera saber cuánto cobraron algunos de esos...
Peligro. Pará la pelota. Si entrás en la pelea te va a asegurar que cualquiera de los músicos que subió al escenario no te afina una guitarra ni te toca una armónica por menos de medio palo. Y que él tuvo acceso a las facturas y los contratos. Abandoná la charla antes de que diga muy convencido que en tus ratos libres le escribís algunos temas a Fito, a Santaolalla y a Copani.
 
VOS: Me encanta la política de Derechos Humanos que impulsó este gobierno.
INTERLOCUTOR: ¿Derechos humanos de quién? (con cara de sacado).
Peligro. Esa pregunta puede llegar a ser la antesala de un discurso reaccionario. Andate al mazo. Si recogés el guante, al minuto va a reclamar mano dura, a los dos, paredón de fusilamiento para cualquier ladrón de gallinas, y a los tres, te va a acusar de pertenecer al Vatayón Militante.
 
VOS: Yo este verano me voy a dedicar a hacer turismo por el país.
INTERLOCUTOR: Y... no te queda otra, si estos no te dejan comprar un puto dólar...
Peligro. No hagas las valijas, todavía. Volanteá. Hablale de la ida de Riquelme a Argentinos Juniors o de lo bien que condujo aquel almuerzo la nieta de Mirtha Legrand. Si en cambio aceptás el duelo, este sujeto te va a confesar que estamos bajo la más feroz de las dictaduras y que tenemos menos libertad para salir del país que los cubanos.
 
VOS: ¿Sabés qué bien que viajé el otro día por Aerolíneas?
INTERLOCUTOR: Debés ser el único...
Peligro. Contenete. Seguramente te va a contar que al primo del cuñado de un amigo, una azafata le sirvió la gaseosa caliente, no le dejó repetir el flan con dulce de leche y lo cagó a pedos porque quiso chorearse un tenedor. Y según su teoría, la empresa pierde millones por día porque La Cámpora reparte “sobres” a todo el mundo, incluido a vos.
 
Estimados amigos, creo que después de leer este instructivo ya pueden concurrir a cualquier bautismo, asado, bat mitzvá o té canasta más que tranquilos. Ya tienen las herramientas como para detectar tempranamente a estos personajes que hacen de la discusión política una cuestión de vida o muerte. No jueguen con fuego; sigan al pie de la letra estos humildes consejos si no quieren ser acusados de “choripaneros”, “militontos”, “cipayos” o “empleados de Magnetto”.

domingo, 23 de marzo de 2014

Cambia, todo cambia...

Nadie puede negar que la del ‘90 fue una década políticamente controvertida para la Argentina. Hubo de todo: neoliberalismo salvaje, corrupción, atentados, frivolidad, ostentación, despilfarro, sueldos magros, desindustrialización, etc, etc, etc... Y hubo opositores, intelectuales y sectores progresistas de la sociedad que en su momento alzaron enérgicamente la voz en contra de estas cuestiones no precisamente beneficiosas para el país. Pero claro, el tiempo, la política y los intereses partidarios –y personales- producen milagros, entre ellos lograr que gran porcentaje de esos antiguos desconformes hoy le hayan hecho algunos “retoquecitos” a su discurso. Lo adaptaron a los hermosos tiempos que corren, bah. Al que le quepa el sayo que se lo ponga.
 
 

martes, 31 de diciembre de 2013

Un post hecho como el orto

La primera vez que escuché al Doctor Tangalanga fue en la radio y de casualidad. Sería a comienzos de los ’90, para más datos. Al principio no me cayó muy bien el tipo, para qué les voy a mentir. Es que en esa década comenzaba en la Argentina una manera bastante vulgar de hacer humor y lo relacioné con eso. “Este es otro más que se hace el guacho pistola gastando a la gente”, creo que habré dicho o pensado. Aun no conocía la intimidad del personaje ni sus códigos, lo que me llevó a sentir lo mismo que los cientos de víctimas de sus llamados telefónicos justicieros. Me puse del lado de ellos.

El Doctor.
Volví a escuchar al Doctor un par de años más tarde, esta vez en una de esas grabaciones caseras que siempre algún amigo tenía y que circulaban de mano en mano. Y en esta oportunidad fue distinto. Tan distinto que ese humor basado en el absurdo, en las salidas ingeniosas y en la puteada descerrajada en el momento justo me conquistó en el acto.
Recuerdo vagamente que entre las bromas telefónicas de aquel cassette estaba la del garaje, ese al que llama para encuestar sobre el “caso Monzón”. Allí Tangalanga se mete en la piel de un periodista de la revista “Trululú”, una supuesta publicación que sale todos los martes de “cuatro a cinco de la mañana”. “Usted tiene que estar en la onda de este asunto porque aquí está en juego la moral del pueblo argentino”, lo reta al atribulado encargado del garaje cuando éste último confiesa no saber un pito del episodio que involucraba al famoso boxeador. Y cómo no acalambrarse de la risa cuando, echando mano a una lógica totalmente disparatada, le dice enojado al garajista: “¿cómo mierda lo dejan a usted cuidando a los autos si no está al tanto de ninguna noticia?”.

Sus libros.
Con el tiempo vinieron más grabaciones, más CD’s y dos libros que no me canso de releer. Y estoy seguro de que lo mismo le debe ocurrir a su ejército de fanáticos. Tangalanga ha entrado en el Olimpo de esas cosas a las que se suele llamar “de culto”.
En sus llamados, el Doctor despliega una táctica enmarañada y compleja (y hablo en presente porque él y sus llamados van a ser eternos). Para empezar, tiene una gran ventaja sobre su ocasional oponente: en el fondo no defiende lo que dice defender. Esto significa que puede tomar prestada una causa ajena –o ficticia- y modificarla a su antojo. Por eso se lo ve cambiando el frente de ataque permanentemente, como cuando acusa al dueño de un negocio de matafuegos de haberle tocado el culo a su esposa. Después de que el hombre le jura y perjura que él sería incapaz de manosear a una mujer, Tangalanga lo sacude con un gancho al mentón: “¿entonces es maricón, usted?”. Para confundir a su presa, a veces se contradice a sí mismo, como en aquel llamado en el que invierte el nombre del empleado y la empresa: “Le habla Massachusetts, de la inmobiliaria Rassetti”, para decirle segundos después y a la misma persona “Soy Rassetti, de la inmobiliaria Massachussetts”. Ni hablar de su habilidad para pasar del trato respetuoso y amable al insulto sin escalas intermedias.
 
En otros casos no son reclamos por un servicio mal hecho sino bromas cazabobos o planteos que traspasan el límite de lo descabellado. Como cuando llama a una estudiante de medicina para decirle que el esqueleto que ella tiene en su casa para examinar es de un primo hermano suyo y que le gustaría pasar a llevarle flores. O cuando encarga bombones rellenos pero con el relleno aparte. O cuando llama a esa familia minutos antes de la final del Mundial de México para avisarles que Argentina y Alemania ya habían jugado, que uno de los goles lo había hecho Cuciuffo y que el partido que estaban esperando ansiosos iba en diferido. O cuando, en pleno Mundial de Francia, se hace pasar por empleado de una empresa de electricidad y avisa que, por una supuesta falta de pago, van a cortar la luz justo a la misma hora que juega la Selección.
 
Con el Flaco.
Ejemplos de su ingenio y su humor sobran, y a continuación les dejo algunas de sus frases más graciosas y memorables (imaginarse la voz del Doctor):

“Estuve allí en el negocio de ustedes por unas fotocopias y las hicieron con faltas de ortografía” (a una librería).
 
“Imaginate cómo habrás arreglado el techo que cada vez que llueve tenemos que salir al patio” (a un albañil).
 
No, yo no gasto en teléfono. Tengo un acuerdo con la telefónica que cuando llamo a un pelotudo, no me cobran” (a cualquiera).
 
“Con la cara de orto que tiene este tipo, parece que todas las películas fueran dramáticas” (a la boletería de un cine).
 
“Pero ese matafuego no mata el fuego, apenas si lo hiere” (a un negocio de matafuegos).
 
“Lo único que no hace ruido en el auto de este muchacho es la bocina” (a un mecánico que se lo arregló mal).
 
“Te escondés en el anonimato” (a cualquiera que lo amenazaba).
 
“Te lo digo en la cara y en la nuca” (a cualquiera que lo desafiaba a verse cara a cara).
 
“¡Momentito, escuche! Yo le dije que se lo pago en ocho años, pero que pasan rápido” (a un almacenero que vendía su local).
 
“Escuchame, te lo doy yo el número. No busqués más... Anotá...” (a un dentista que lo amenazaba con un rastreador de llamadas).
 
“El número que sobra metételo en el orrrrrto!!!!!” (a los que se avivaban que el Doctor les había dictado un dígito telefónico de más).
 
Como hice con el Flaco Spinetta hace exactamente un año, no quise que se escurriera este 2013 sin dedicarle unas líneas a otro maestro que se nos fue de viaje, y que casualmente fuera su amigo. Un querible personaje que marcó un antes y un después en mi manera de ver, hacer y sentir el humor. Hasta siempre, Tangalanga, Tarufetti, Varela, Tarufi, Cantalupi, Rabufetti, Rasetti o el seudónimo que se te ocurra. Vamos a extrañar tus trapisondas.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Haz lo que yo digo...

Che, capo, ¿y por casa cómo andamos?
El Secretario de Energía, Daniel Cameron,
el fin de semana jugando un partido de golf.

jueves, 26 de diciembre de 2013

viernes, 18 de octubre de 2013

Destino Anunciado

En este blog generalmente hablo de música, de televisión, intento hacer humor político y describo graciosamente a ese tipo de personajes y costumbres cotidianas que nos encarajinan la vida. Pues bien, en esta entrada dejaré un poco de lado todo eso para animarme a hablar de cine, más concretamente de una película (o “peli”, ya voy a atender a los que hablan cortito) que se va a estrenar por estos lares la semana venidera.
El film en cuestión se llama “Destino Anunciado” y su director es Juan Dickinson, alumno de tenis y amigo. El elenco está encabezado por los excelentes actores Luis Machín y Manuel Vicente, secundados por Mariela Pizzo, Celeste Gerez, Cumelén Sanz, Guido Núñez, Marcelo Delgado, Natalia Aparicio y Daniel Beleizán, entre otros. La película fue rodada en la provincia de Salta, excepto algunas escenas que se grabaron en la vecina Jujuy. Pero vayamos a la trama.
 
Pocho (Machín) es un solitario y meticuloso chofer de micros de larga distancia que cubre el trayecto entre Buenos Aires y Salta. Su compañero al frente del volante es Olivo (Vicente), un hombre enigmático y de escasas palabras.
Viaje va, viaje viene, Pocho entabla una cordial relación con Clarita, una simpática joven que trabaja como camarera en el parador de la ruta donde suelen detenerse a cenar. Cualquiera diría que se ha enamorado de ella.
Así las cosas, su rutinaria vida se va desarrollando dentro de una aparente normalidad, excepto por un detalle no menor para la trama: en sus sueños nocturnos aparece una trágica escena ocurrida durante su lejana juventud. En ella se lo ve a Pocho oculto tras una ventana del frente de su casa, observando a una mujer que es perseguida y luego asesinada por un grupo de tareas de la dictadura.
En una de las habituales escalas en el parador, el chofer descubre que Clarita ya no trabaja más allí y al preguntar por su paradero, los empleados del lugar le responden de manera cortante y con evasivas. A Pocho no le cierra el asunto y decide investigar por su cuenta, instalándose en el pequeño pueblo en donde hasta ese momento vivía la chica. A partir de aquí la historia pega un volantazo hacia el terreno policial y, mientras se repiten las escenas de ese sueño recurrente que lo atormenta, empieza a vislumbrarse cuál es el motor que lo impulsa a encarar esa búsqueda.
 
No les cuento más nada, véanla.
 
 
Trailer de la película.


 
Destino Anunciado en Facebook.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Los musicalizadores urbanos

Nadie puede negar que la música es un excelente pasatiempo. Emociona, tranquiliza, enamora, inspira, hace cantar, bailar y transporta hacia lugares mágicos e imaginarios. Podés disfrutarla a un volumen razonable en el living de tu casa, en el auto o en la oficina, o con los correspondientes auriculares en el bondi o en el tren. Como en este espacio nos dedicamos a sacarle el cuero a la gente jodida, a continuación voy a hablar de aquellos personajes que desconocen estas reglas básicas de convivencia y deciden compartir su berretín musical con todo el mundo. O sea, no le piden permiso a nadie. Aquí van algunas de estas tiernas criaturas...

EL AMBULANTE
Descendiente directo de aquel homo sapiens que en los ‘80 solía subir a los transportes públicos con la doble casetera al hombro, ¿te acordás? Los avances tecnológicos han jugado a favor de él -y de su espalda- y hoy lo podés ver portando en sus manos esos celulares inteligentes que aturden más que un taller de chapa y pintura. El colectivo entero lo padecerá y guay del que se atreva a pedirle que baje un toque el volumen de ese compiladito de Don Omar o de Los Pibes Chorros. “Eeeehhhh, ¿qué te pasa, gato? ¿so’ ortiba, so’?”, te lanzará con tonito intimidatorio mientras te mira feo por debajo de sus cejas depiladas y su gorrita de visera recta.
 
EL PERCUSIONISTA
Mezcla de pájaro picasesos con tortura china, este pasajero de dedos inquietos no te impone su estridente música sino que te hace viajar al compás del tamboril. Los receptores de su molesto golpeteo son casi siempre el pasamanos del bondi o el respaldo de adelante (justo donde tenés los oídos vos). En algunos casos se inspira en la pieza musical que brota de sus auriculares y en otros el ritmo está en su imaginación. De cualquiera de las dos formas jamás llegás a adivinar qué carajo está interpretando. Es más, al lado de este mal émulo del Negro Rada un pájaro carpintero sonaría como Mozart o Chopin.

EL JILGUERO
Variante del espécimen anterior con una diferencia: su “arte” es ejecutado mediante pegajosos silbidos. Su hábitat es la vía pública en general pero se hace especialmente denso en los colectivos. Es allí donde lo tenés que soportar largos minutos o, en el peor de los casos, un viajecito entero. Y siempre se acomoda al lado tuyo, como para confirmar la implacable Ley de Murphy. No le busques melodía ni afinación porque se la olvido en su casa. Sus desordenados silbidos no responden a ningún tema musical en particular, más bien va improvisando las notas sobre la marcha de acuerdo a su estado de ánimo. Lo único que sé es que este "pajarito” está pidiendo a gritos un hondazo justiciero.

EL LÍRICO
También suele tallar en los transportes públicos pero su modus operandi es muchísimo más jugado que el de sus dos colegas anteriores. Ajeno a todo y con total desparpajo, este sujeto va cantando en voz alta el tema que emana de sus auriculares. La imposibilidad de escucharse a sí mismo lo hace desafinar más que un perro resfriado y quien no lo tuviera a la vista podría llegar a pensar que le están apretando las quetejedis con una morsa. Es muy gracioso oírlo cantar en inglés, sobre todo si no caza el idioma. La escena hace que algunos pasajeros se miren entre sí con sonrisas cómplices, que otros lo observen con asco y que otros directamente busquen en sus agendas el teléfono de algún neuropsiquiátrico. De todas maneras yo no tomaría tan a la ligera a este personaje, a ver si en una de esas sus letras esconden mensajes satánicos.

EL DJ VIAL
Sujeto motorizado. Al revés de los pinchadiscos convencionales, su hobbie no es pasar música en un solo lugar sino llevarla por todos los barrios a bordo de su auto. Fanático del tunning, hay que reconocerle una virtud: no es egoísta y baja las ventanillas para compartir los demoledores 500 watts que brotan de su estéreo con todo el mundo. Y cuando digo todo es todo; desde la señora que sacó a pasear al perro a la vereda hasta el que bajó a la bóveda de un banco. Lo mejor que te puede pasar es que este sujeto desaparezca de tu vista –y de tus oídos- lo más rápido posible. Caso contrario, si te toca circular a la par de él podés llegar a escuchar cumbia o un insoportable repiqueteo marchoso desde Congreso hasta Liniers. Y si solés ser su acompañante ni hablar; andá consultando a un otorrino porque podés quedar sordo antes de los 40.

EL LAVADOR
Nada que ver con los personajes de la ruta del dinero que investigó Lanata. Simpático y querendón, a este sujeto lo vas a encontrar en los barrios y los domingos a la hora de la siesta. Generalmente ataviado con malla y ojotas, tiene una sola obsesión: la limpieza de su auto (o “carro”, como lo suele llamar entre sus amigotes). Te lo vas imaginando, ¿no? Mientras unta la carrocería una y mil veces con shampúes y siliconas, despliega su otro hobbie: escuchar música a volumen intolerable. Y si el DJ vial te baja solamente las ventanillas, este espécimen te va a abrir además todas las puertas y el baúl. Para que la disfrutes mejor, ¿viste? Aunque para este eximio lavador no todo en la vida es música. A veces saca a relucir su pasión futbolera haciéndote escuchar el clásico del domingo. Gracias a él, en 10 cuadras a la redonda todos pueden enterarse si a River le dieron un penal en el último minuto de descuento o si Riquelme se comió un gol abajo del arco.
 
EL INDOOR
Personaje que tiene algo de todos los anteriores pero con una pequeña diferencia: rompe las pelotas sin necesidad de moverse de su casa. Es dueño de un equipete de audio que haría la envidia de los sonidistas de Pink Floyd o AC/DC. Su hobbie lo mantiene en pie de guerra con todos los integrantes del consorcio y lleva acumuladas más denuncias al 911 que zona caliente del Conurbano. Es fácil darse cuenta cuando este sujeto está presente en su casa o departamento porque tu piso, techo y paredes se sacuden más que durante un grado 8 de la escala Richter. Encima quedás como un desprolijo porque ninguna de tus visitas te cree que tus espejos y cuadritos están siempre torcidos por culpa de este energúmeno. Ah, y preparate para cuando lleguen las Fiestas porque es de los que muda los parlantes a la vereda. Después no me digas que no te avisé.

viernes, 2 de agosto de 2013

Si lo hacemos, lo hacemos bien

Como todo el mundo sabe, ayer la ciudad amaneció empapelada con afiches que muestran la foto que pícaramente Cristina y Martín Insaurralde se hicieron sacar junto al Papa. Al pie de la misma se puede leer una frase del Sumo Pontífice: “Nunca se desanimen, no dejen que la esperanza se apague”. Gracias a esta estrategia, parece que la imagen del candidato del FPV levantó bastante, lo cual hizo que gente cercana al Gobierno decidiera hacer lo mismo con otros tantos personajes. Los afiches ya ganaron la calle y son los que se ven en las imágenes de abajo.