lunes, 24 de octubre de 2011

El pluralismo que se viene

El video que se ve abajo pertenece al informativo del canal de cable oficialista CN23, y el videograph “maradoniano” que aparece un par de veces en pantalla fue puesto al aire apenas se conocieron los primeros resultados de los comicios nacionales de ayer.
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Posibles explicaciones de los “justificadores de todo” (si es que las hay) ante este episodio:

1) Fue una travesura del videografista, che, ¿no se bancan una joda?
2) El videografista fue guiado telepáticamente por Magnetto.
3) La imagen esta trucada con Photoshop, ¿no se dieron cuenta, gorilas de cuarta?
4) Se refería a las jugadoras norteamericanas de básquet.
5) Fue una interferencia de TN armada con “dobles” de los conductores y un decorado similar.
6) Lo escribió EL desde el más allá.
7) Fue un mensaje en clave para la policía que estaba por liberar a una rehén en un asalto en González Catán.
8) Fue obra de la “corpo” mediática. Ah... ¿cómo? ¿CN23 es nuestro? Perdón, je...
9) Estaban promocionando el libro del Toti Pasman.
10) Fue un adelanto del nuevo anuncio presidencial “Sexo para Todos”.

sábado, 22 de octubre de 2011

Animales de costumbres

Hace unos años, mientras caminaba temerariamente entre los autos para trepar a un colectivo que me había “parado” a unos 10 metros de la vereda, me puse a pensar en todos los atropellos diarios de los que somos víctimas quienes vivimos en las grandes urbes. Sobre todo en la caótica ciudad de Buenos Aires y sus alrededores. Y no solo pensaba en los atropellos y maltratos en sí mismos, sino en algo más curioso y sorprendente: cómo nos vamos acostumbrando a convivir con esas tocaditas de culo y las aceptamos mansamente como parte ya del folklore cotidiano. En palabras más civilizadas: aprendimos a legalizar la anormalidad.
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Ya nos acostumbramos a que, después de esperar 150 números para iniciar un trámite, nos reciban con la frasecita mágica “se cayó el sistema”. Y andá a llorar a la iglesia o a defecar a los yuyos, lo que más te guste. El “sistema” es como una entidad superior, como un Dios omnipotente que se toma el palo cuando se le canta el culo sin que nadie tenga derecho a reclamarle nada. ¿O acaso podés cagar a trompadas al “sistema”? No, porque es todo y no es nada a la vez. No existe, no tiene cuerpo, no está.
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Nos acostumbramos a los automovilistas y colectiveros que violan sistemáticamente la luz roja mientras aguardamos para cruzar calles o avenidas. Nuestro instinto de supervivencia, por supuesto, nos hizo generar anticuerpos: apoyamos un pie en el asfalto una vez que se han detenido todos -varios segundos más tarde- y no cuando se enciende el hombrecito blanco del semáforo.
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Nos acostumbramos a los hijos de puta que estacionan obstruyendo rampas para discapacitados o salidas de garajes. Y en realidad nos quejamos de vicio; en lugar de sacar el auto en una simple maniobra lo podemos hacer en 45, ¿cuál es el drama? De paso cañazo practicamos actividad física tratando de mover –sin herniarnos, ojo- ese par de 4x4 que dejaron frenadas y en cambio.
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Nos acostumbramos a ver montañas de basura tiradas en las calles como si fueran un decorado inevitable y a la vez bizarro. Como si le aportaran una extraña identidad a la ciudad, le dieran una cuota de “arrabal”. Y nos acostumbramos también a callarnos frente a quienes la arrojan, por miedo a recibir un botellazo en la cabeza o, con suerte, una estentórea y descalificadora puteada si el ocasional transgresor es un sujeto no demasiado violento.
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Nos acostumbramos a los soretes de los perros como si fueran adornos minimalistas o extraños objetos caídos mágicamente del cielo. Las veredas se han convertido en pistas con obstáculos y ya es algo absolutamente normal que no podamos caminar más de 5 metros sin ensayar un slalom.
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Nos acostumbramos a los impuntuales, sucumbiendo al mito de una supuesta modernidad. Es que está instalado que ser puntual es algo demodé, de viejo choto y cascarrabias. “Llegar a la hora que te citaron es un quemo, no va a haber nadie”, te dicen para justificarse. Y tienen razón: no va a haber nadie porque todos terminan pensando igual. Es un círculo vicioso. Nadie quiere convertirse en el boludo que llega a horario mientras los demás caen a la hora que se les cantan las pelotas.
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Nos acostumbramos a la corrupción porque, según el mensaje que nos bajan desde algunos medios, “corruptos va a haber siempre”. “Roban pero hacen”, recitaban sin que se les cayera la cara los defensores del modelo neoliberal de los ’90. “Roban pero son de izquierda”, es, palabras más, palabras menos, el latiguillo versión 2011. Y tampoco se les cae la cara.
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Nos acostumbramos a la inseguridad porque está visto que no hay voluntad de encarar seriamente el problema. Mientras tanto modificamos horarios, recorridos y hábitos de vida, y gastamos fortunas en alarmas, rejas y vigilancia privada. Hasta desde algunos organismos oficiales nos “enseñan” cómo proceder ante un eventual y grato encuentro con estos señores amigos de lo ajeno.
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Nos acostumbramos resignados a darles un “diezmo” a los trapitos que “velan” por la seguridad de nuestros autos en canchas y recitales. Caso contrario el riesgo es grande: si zafamos de que nos agarren literalmente del cogote, al regresar podemos encontrar las puertas y el capot con más rayas que la camiseta de Los Andes.
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Y nos acostumbramos también a que, por un bochazo, un alumno le cruce la cara de un navajazo a un profesor o pruebe los efectos del fuego en la cabellera de una maestra. “Y... cambiaron los tiempos”, repite todo el mundo, no en tono de lamento -al menos debería serlo- sino de pícara advertencia. Y guay del que se atreva a reclamar un poquito más de respeto, orden y disciplina: será acusado de facho y de querer volver sin escalas al oscuro reino de Videla y Massera.
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A todo lo dicho venimos acostumbrándonos los argentinos y a muchas otras cosas más como la contaminación, los ruidos, las barreras eternamente bajas, las picadas callejeras de autos... Intentar desacostumbrarnos no es tan difícil. En algunos casos depende de nosotros mismos y en otros no, pero para eso está el derecho a la legítima protesta. Solo es cuestión de voluntad, compromiso, sacrificio (ya parezco Scioli) y de hacer causa común, como cuando marchábamos por las calles al grito casi romántico de “piquete y cacerola, la lucha es una sola”. ¿Seremos capaces de lograrlo? No soy muy optimista.

lunes, 17 de octubre de 2011

Aunque usted no lo crea

Lo llamativo del aviso publicitario que figura abajo no es justamente el premio recibido por esta importante obra urbana, que bien merecido lo debe tener; lo verdaderamente insólito es que no la hayan bautizado "Néstor Kirchner". ¿Qué pasó, muchachos nac & pop? Reconozcan que estuvieron lentos acá, ¿eh? Que no decaiga.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Los inventores de la ley de ventaja

Si se confeccionara un ranking de los personajes más detestables que suelen desfilar por nuestra vida cotidiana, sin lugar a dudas el sitial de honor se lo llevarían los ventajeros. Son esos seres que, sin ningún pudor, buscan sacar provecho de cada situación, aun a costa de perjudicar a familiares o amigos. Jamás descansan. Mientras vos dormís o gastás tu tiempo en actividades placenteras y recreativas, ellos están urdiendo planes o dudosas estrategias para pasarte por arriba. Y no son pocas las veces que logran su cometido porque tienen el don de la sorpresa, te agarran desprevenido y con la guardia baja. Su especialidad es el chiquitaje, la pequeña avivada que, precisamente de tan insignificante, siempre deja peor parado a quien se atreve a pararles el carro. Y ésta es la clave del éxito de los personajes que siguen a continuación.
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EL GARRONERO
Uno de los motores, sino el principal, que mueve a los ventajeros es la guita y este ejemplar es un fiel exponente de ello. Ha llegado a la conclusión de que es posible subsistir tranquilamente sin desembolsar un mango. Su patológica miserabilidad lo eyecta de cabeza a la categoría de enfermo. Exprime al máximo cada una de sus ocasionales relaciones para no abrir la esquiva billetera, así se trate del alquiler de una película, la entrada al teatro, algún trámite municipal o el alimento para el perro. Si algo no llegara a interesarle lo garronea igual, porque para eso se inventó el tráfico de favores: ese DVD con los goles del Banfield Campeón 2009 se lo regalará al portero hincha del Taladro, y de esa forma logrará que le arregle el calefón y le destape el inodoro gratarola. Un maestro.
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EL GARRONERO LIGHT
Sub-especie más inofensiva. No jode tanto el ventajeo en sí sino el caos que provoca para lograrlo. Durante el verano se lo puede ver hostigando a promotoras a la pesca de una muestra pedorra de bronceador, la degustación de una nueva línea de jugos o una visera con el logo de una marca de profilácticos. Se anota en todas las clases playeras de step y termina en alguna guardia de traumatología o, en el peor de los casos, en una unidad coronaria. En alguna época no tan remota solía pasar varias veces frente a los puestos de Gándara y Villa del Sur de la ruta 2 para llevarse como trofeo un yogur o una botella de agua mineral. Consumido el producto, como buen representante del medio pelo argento diseminaba los desechos por toda la banquina. Durante el resto del año, este oportunista profesional no se pierde una sola inauguración de plástica o fotografía, en las que ya sabe que nunca va a faltar el morfi ni el chupi(1).

EL COCODRILO DUNDEE
Personaje que entra a tallar a la hora de levantar una consumición grupal de escaso monto. La inaccesibilidad de su billetera es directamente proporcional a la cifra que le toca abonar. Siempre pero siempre este elemento va a estar en el fondo de una enorme y desordenada mochila, en el auto que quedó estacionado como a 10 cuadras o directamente olvidada en la casa. En el raro caso de tenerla a mano, la misma estará intencionalmente habitada por un solitario papel de 100 pesos que, obviamente, será demasiado grande para saldar un mísero café con dos medialunas. “Qué cagada, no tengo más chico. ¿Alguien me banca?”, exclamará fingiendo preocupación. Hacé la prueba: relojeá con disimulo el número de serie que figura arriba de la jeta de Roca y vas a descubrir sorprendido que es el mismo billete que amaga sacar siempre. Es más, lo debe tener atado con una delgadísima tanza de nylon.

EL SUBSIDIADO
Pariente cercano del anterior. Beneficiado por la practicidad del sistema de pago “a la romana”, se clava un lomo de ciervo colorado con salsa de arándanos que termina saliéndole como unos fideos con manteca y aceite. Se chupa él solo un Embrujo Patagónico Tempranillo cosecha 2002 de 150 mangos y finalmente garpa la cuenta como si hubiese empujado la comida con agua de la canilla. Ante tu airada protesta, intenta trabajarte la moral y la culpa apelando a su frase de cabecera: "No me digas que vas a hacer quilombo por XX pesos de mierda". "Y si son tan de mierda explicame por qué carajo no los ponés vos", hay que contestarle para invertir su argumento falaz y perverso.
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EL ACOMODATICIO
Rey de la subjetividad y cultor del doble standard. Defiende o ataca una misma postura según lo que le conviene en ese momento. No resiste un archivo. Se hace bien el boludo si una situación irregular lo favorece, pero cuando lo perjudica ahí se acuerda de aplicar desesperadamente el reglamento. Ante un tira y afloje por guita, solo reclama airadamente si la que sale perdiendo es su billetera. Si se da a la inversa, utiliza el mismo argumento ambivalente y perverso del subsidiado: “No puedo creer que seas capaz de reclamarme esta miseria”, te reprochará con tono dramático.

EL MANIPULADOR
Diría que es el más peligroso. Nunca va al grano e intenta obtener información tuya preguntándote las cosas indirectamente o mediante largos rodeos. Él, en cambio, jamás cuenta nada de nada. Te obliga a estar las 24 horas en estado de alerta porque es invasivo y no se le cae la cara para pedirte quinientas veces la misma “gauchadita”. Busca modificar tus planes para su propio beneficio o intenta convencerte de hacer algo que sólo le conviene a él. Le decís que no podés prestarle el auto porque justo ese día tenés un asado y te contesta "mirá que escuché por ahí que para mañana está pronosticado lluvia, ¿eh?". Le aclarás que no podés quedarte a cubrirlo en el laburo porque vas al súper a aprovechar unas ofertas y te retruca "tenés tiempo, ¿eh?; leí que es hasta fin de mes y además me dijeron que corren para dos o tres productos nada más".

EL ESCONDEDOR
Es asiduo practicante de la teoría del sapo hervido(2). Falsea cifras y no blanquea sus intenciones de entrada para evitar que lo saques cagando. Traducido al criollo: te la va metiendo de a poquito para que no lo adviertas ni te duela demasiado. Te ruega que lo aguantes "5 minutitos" y aparece a los 45. Te pide que lo alcances con el auto "acá a un par de cuadritas" y te hace manejar hasta la puerta de su casa. Te manguea unos pesitos “por unos días” y, con tus billetes ya en mano, a las dos semanas te avisa que cuando se le destrabe la herencia de la abuela te devuelve “una parte”.
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EL FALSO
Personaje también peligroso y extremadamente retorcido. Actúa que no le interesa algún objeto que está en disputa cuando en realidad se muere por cepillártelo. Tené cuidado, su verdadero objetivo es hacer que bajes la guardia al suponer -erróneamente- que él se retiró de esa eventual competencia. A la larga termina resultando patético porque esa impostura se le nota de acá a la China. De todas maneras no dejes las cosas ahí. Como él cree que su estrategia es secreta, hacelo reventar en silencio confesándole al pasar que los que obran de esa forma te parecen unos reverendos hijos de puta.
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Estimados seguidores de este blog: ¿Conocen a algún ventajero más?
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(1) Cuando se inauguró mi muestra de fotografías de la Patagonia en el Centro Cultural Borges, aparecieron 2 o 3 personajes desconocidos que pasaban varias veces frente a las obras para terminar el circuito en la mesa donde se servía una copa de vino.
(2) Basada en un experimento que consiste en tirar primero un sapo vivo en una olla con agua hirviendo y luego en una con agua tibia a la que se le irá aumentando la temperatura de a poco. En el primer caso el sapo escapará aterrorizado; en el segundo, el animal será incapaz de advertir los cambios y finalmente morirá cocinado.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Esss una cosssa de locosss, nene!!!

No hay duda de que Héctor Rodolfo Veira, alias “El Bambino”, se ha convertido en uno de los personajes más graciosos del ambiente deportivo y de la televisión. Sus anécdotas como jugador y director técnico y sus intervenciones como comentarista de fútbol (y también de cine) son desopilantes e ingeniosas.

Aquí van algunas de las frases más festejadas (el resto está aquí):

Por la Copa Libertadores ‘88, a San Lorenzo le toca jugar de visitante contra el Filanbanco de Ecuador con 50 grados de sensación térmica. El arquero Pogany cuenta que perdían 1 a 0 y ya no les daban las piernas para seguir corriendo. En el entretiempo estaban todos en el piso y se tiraban baldazos de agua con hielo para refrescarse, pero no lo veían al Bambi por ningún lado. En eso se abre una puerta y aparece el DT... ¡¡con un sobretodo!! “El calor es psssicológico, muchachosss!!! Vamos que lo ganamosss!!!”, les arengó a sus jugadores. Al final ganaron 2 a 1. Un motivador terrible.

“Yo jugaba para la Universidad de Chile y ese día había ido al banco...”, contaba el Bambi. “...Tenía la gamba hinchadísima y el clima era de locos. ¡¡Unnn friiiio!! Además estaba todo embarrado y mojado, una barbaridá... El equipo venía complicado, hasta que el entrenador, Lucho Ibarra, me dice ‘Bambino... calentá’... y yo asomé la cabecita por afuera del banco y le dije ‘¿Te parece, Luchito? Mirá que el 10 la essstá rompiendo, ¿eh?’”.

El Bambino cuenta siempre que hizo de extra en varios films. Su participación más conocida fue en “Big Jake”, un western protagonizado por John Wayne. En una concentración en México, la casualidad quiso que justo les tocara compartir hotel con este famosísimo actor norteamericano. “Acompañame que te voy a presentar a John Wayne”, le dijo orgulloso al Toscano Rendo. El Bambi le tocó la puerta de la habitación y el tipo se la cerró en la cara dos veces, ante un Toscano decepcionado. “Lo que pasa es que me conoce vestido de indio, así de civil no me tiene”, trató de explicarle.

“¡Zandoná! ¡¡¡Andá a abrazarrrte con ellosss!!!”, gritó el Bambi luego de un error del “Chino” que terminó en gol de los rivales.

“Nene, a vosss te patean un colchón y te lo embocan en un ángulo”, le dijo una vez en un entrenamiento al venezolano Gilberto Angelucci, arquero del Ciclón en los años ‘95 y ‘96.

“La situación en el club era mala y el lugar para entrenar, un desassstre...”, contaba Veira. “...Voy a buscar una pelota y me salen dos víboras de unos yuyos. Una bar-ba-ri-dá, ¿viste? Llamo al club: ‘¡Acá no se puede entrenar! Te acepto que no haya pelotas, que no haya arcos... pero ¿¿¿dos víboras???’, les digo. Y me contestan: ‘Tranqui Bamba que essstán amaessstradas’”.

“Entiendo la crisis del club, pero pedí un cuatro y me trajeron un pomelo”, declaró Veira quejándose de la dirigencia.

Trabajando como DT de San Lorenzo, en un partido lo cambia a Javier Arbarello por otro jugador. Al salir, el “Perro” le pregunta sorprendido: “¿Por qué me sacaste, Bambi?”. El Bamba le responde: “Me tenés que preguntar por qué te puse, nene”.

“Acá lo asaltaron a Rambo”, comentó una vez refiriéndose a los famosos y complicados “alrededores” de la cancha de San Lorenzo.

El Bambi también fue técnico de la Selección de Bolivia. En un partido la estaban pasando muy mal; los rivales se venían con todo y no había esquema defensivo capaz de pararlos. “Tapé el arco con un colectivo y la pelota entraba por las ventanillas”, declaró resignado al finalizar el encuentro.

“Resssulta que había ido a ver una película de sussspenso...”, contaba el Bambi. “...se trataba de un asesino serial que iba matando a uno por uno con un cuchillo. La escena final era terrrrible; el asesino se iba acercando a su última víctima y la cámara hacía un primer plano del cuchillo y luego le enfocaba los pies... ¡¡el tipo calzaba como 74!! Una cosssa de locosss. Mostraban el cuchillo y luego los pies. Mostraban el cuchillo y luego los pies. Y así unas cuantas veces. En eso se ve que la está por ensssartar y yo me paró de la butaca y le grito: ‘no la matésss, ¡¡¡¡pisaaaala!!!!’”.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Encuesta Nacional

¿Cuál pensás que va a ser el próximo personaje al que la simpática muchachada nac & pop relacione con la Dictadura? Votá acá mismo o desde tu celular mandando un SMS al “asterisco-678”. ¿Los premios? Una cena íntima con Barone y tu biografía escrita por la Russo.
Opción 1: Hijitus, íntimo del Comisario de Trulalá durante los “años de plomo”.
Opción 2: Isidoro Cañones, sobrino de un coronel.
Opción 3: El Capitán Piluso. Coquito vestido de marino tampoco se salva.
Opción 4: El Soldado Chamamé.
Opción 5: El pasaje Tres Sargentos.
Opción 6: El Cabo Corrientes.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Mi pasado... ¿me condena?

Desde hace no mucho, se ha instalado en la sociedad argentina una especie de revisionismo histórico y político a partir de una simple pregunta: ¿Cuál fue el comportamiento de determinados personajes públicos durante la Dictadura? Es decir, un delicado interrogante destinado a investigar si han sido colaboracionistas, chupamedias, tibios, alcahuetes o amantes de algún genocida. Esta cruzada moralista y justiciera sería auténtica, siempre y cuando se pusiera la lupa sobre absolutamente todas las figuras públicas y no solamente sobre aquellas que pertenecen al club de los que molestan al Gobierno. ¿O acaso alguien sabe qué hicieron los que hoy levantan el dedito acusador? Es fácil también, como hacen otros tantos, opinar y juzgar desde la impunidad que da el haber sido niños o adolescentes durante aquella época nefasta. ¿Y cómo hubieran actuado de haber sido adultos y ocupado lugares destacados dentro del mundo de la política o del espectáculo? Imposible saberlo aunque en ciertos casos no es tan difícil imaginarlo. El miedo, a veces, suele sacar lo peor de cada uno.
En resumen, creo que nadie tiene el culo limpio pero parece ser que algunos nos quieren vender que sí. Y encima pretenden que les creamos. Así son las cosas y ya llegamos al extremo de poner en duda a entrañables personajes como Tato Bores y Carlitos Balá. Es más, con respecto al primero, en el programa “678” el Ministro Randazzo fue a fondo y sin anestesia: “si (personajes como Tato) hubieran tenido otra actitud, no hubiéramos tenido que lamentar 30.000 personas”(1). Sin palabras.

Entonces, estimados muchachos nac & pop, sean medianamente equitativos. Si tanto estupor causa esta foto de abajo donde aparecen sonrientes Alfano y Lacoste...
...también lo debería causar esta otra de Videla y Don Julio, a quien el ex menemista Marcelo Araujo bautizó como “el Kirchner de la FIFA”.
Si les parece un escándalo esta imagen de Mirtha y Astiz...
...también lo es esta otra donde aparece Kirchner y el general Guerrero, ¿no? (el segundo y el tercero empezando desde la derecha)(2).
El tema del Proceso y los infinitos grados de complicidad civil va a ser el cuento de nunca acabar, por lo que, a mi modesto entender, caben dos posibilidades. Una sería arrojar un manto de piedad y que cada cual se haga cargo moralmente de lo que hizo o dejó de hacer. La otra es que directamente los 40 millones nos entreguemos a la Justicia por crímenes de lesa humanidad y le dejemos el sillón de Rivadavia a Amigacho, a Zulma Lobato o a Belén Francese. Digo, de pronto, me parece...

(1) Paradójicamente se contradice con los dichos de la Presidenta, quien meses atrás afirmó que si Tato viviera sería ultra K.
(2) El general Guerrero era el Comandante Militar en la provincia de Santa Cruz y el resto eran civiles que concurrieron a esa reunión para apoyarlo.

domingo, 28 de agosto de 2011

Aflojen con el cassette II

En un post publicado hace poco más de un año, me refería a ese tipo de declaraciones previsibles y aburridas que realizan futbolistas y vedetongas toda vez que alguna cámara o micrófono les pasa cerca. Frases para la hinchada que no aportan absolutamente nada a lo que ya sabemos o imaginamos: “vine a este club para sumar”, “nunca hice sexo por dinero”, etc, etc, etc... Pero no crean que el sasarasa-sarasa es exclusividad de estos dos grupetes, cuyos integrantes más traviesos y faranduleros suelen coincidir en los reductos top de la noche porteña. Ciertos miembros de la clase política también hacen uso -y abuso- de estas costumbres dialécticas, aunque a diferencia de las anteriores, estas son cansadoras, provocativas e irritantes. A continuación les dejo algunas de las más comunes:

“Encontramos un país en ruinas”. Excusa ideal para no hacerse cargo de nada y echarle la culpa de todos los males a las administraciones pasadas. No importa que estén hace 20 años atornillados en el poder, ellos no tienen un carajo que ver. Es que las cagadas que se mandan los gobiernos anteriores tienen esa extraña particularidad: nunca va a alcanzar la historia entera de la humanidad para arreglarlas. Eso sí, los logros conjuntos -si los hubiera- van a ser exhibidos desmesuradamente como trofeos propios.

“Es la ‘pesada herencia’ que recibimos”. Variante de la frase anterior. Cualquiera de las dos funciona para enchufarle el fardo a otro. Es la táctica de huir hacia atrás.

“Somos conscientes de que todavía nos falta corregir muchas cosas”. Es la huída hacia adelante. Especie de mea culpa light que hacen los soldados oficialistas solamente en casos extremos. Es decir, cuando están acorralados y no pueden justificar, por ejemplo, un alarmante índice de pobreza o algún bochornoso episodio de “mano en la lata”. Este latiguillo cuenta con una ventaja: no tiene fecha de vencimiento y puede ser utilizado cada vez que sea necesario.

“La única manera de salir de esto es con el esfuerzo de todos”. De todos los boludos, faltaría agregar. ¿En qué consiste el esfuerzo que les toca hacer a ellos? ¿Estarían dispuestos a bajarse los sueldos? ¿Donarían parte de sus fortunas para comedores, colegios u hospitales? ¿Bancarían planes sociales con guita de sus bolsillos?

“Lo nuestro es el trabajo, el sacrificio, el compromiso, la esperanza...”. Muletilla que ya es marca registrada en quien dirige actualmente los destinos de una de las provincias más grandes del país.

“Vamos a ir a fondo con las investigaciones”. Cagamos... cuando declaran eso, agarrate. Seguramente van a crear una “comisión investigadora”, que es la mejor manera de tapar todo y que no se ventile nada.

“Que hagan la denuncia donde corresponde, para eso está la Justicia”. Je, es fácil hacerse el macho cuando ya hay un par de jueces amigos con instrucciones precisas para dictar la famosa “falta de mérito”. Así cualquiera.

“Son mentiras; se trata de una campaña sucia en mi contra”. Hacerse la víctima garpa y bastante.

“La culpa la tienen los medios”. Nuevo demonio al que se le adjudican, entre otras cosas, el malhumor social, la inflación, la falta de algún insumo básico, las derrotas electorales y la caída de granizo en el conurbano.

“Estamos abiertos al diálogo con la oposición”. Sí, siempre y cuando estos últimos vayan al pie y no aparezcan con cosas demasiado raras y contrarias a sus pensamientos. En caso de que un proyecto de la oposición vaya en el mismo sentido que el Gobierno, este lo cajoneará y lo sacará meses más tarde con su copyright.

“Estamos abiertos al diálogo con el Gobierno”. Traducción: se opondrán a todo.

“Que el Gobierno sepa que no vamos a ponerle piedras en el camino”. Tienen razón, piedras no... cascotes de demolición les van a poner!!!!

“Le están haciendo el juego a la derecha”. Es una de las muletillas más recientes y está de moda. Sirve para descalificar algo o a alguien, partiendo de la supuesta creencia de que los que adhieren a esta ideología son la reencarnación de Hitler y Lucifer. Pedir por más seguridad es hacerle el juego a la derecha, pedir justicia es hacerle el juego a la derecha, pedir que se frene la caza de la iguana de tres colas es hacerle el juego a la derecha... Y así con cada reclamo.

“Nos encanta que la gente participe”. Exacto, siempre y cuando lo haga a favor de ellos. Cualquier movilización o asambleúcha barrial de tono opositor será visitada oportunamente por muchachos poco afectos al trato amistoso y a los buenos modales.

“A esta altura la pobreza ya es un problema estructural”. Más claro echale agua: no van a hacer un pomo a favor de los que menos tienen. Bah, un pomo no; habrá planes, subsidios, dádivas... “Pobres va a haber siempre...”, es lo que repite todo el mundo, “...gracias a Dios”, agregarían algunos políticos para completar la frase.

“Llego al Congreso lleno de ideas y proyectos”. Habría que revisar después cuántas veces apoyó el culo en la banca y cuántos proyectos presentó.

“Este Gobierno no llega a fin de año”. Predicción de tono apocalíptico lanzada por los personajes más conspicuos de la oposición. Generalmente viene con el combo “estallido social + corralito + dólar a 10 mangos”.

“Ha sido un voto mezquino, cuentapropista y vaciado de política”. Extraña pirueta verbal despachada sesudamente por quienes no han sido beneficiados por el resultado de determinadas elecciones. En criollo se llama “sangrar por la herida”.

“El pueblo no se equivoca”. Expresión vertida por los mismos personajes del caso anterior cuando las urnas les sonríen.

“Es su opinión, tiene derecho a expresarse”. Dicho en referencia a un exabrupto de alguien de la propia tropa.

“Ese señor va a tener que rectificarse, de lo contrario vamos a denunciarlo a la Justicia”. Dicho por la misma persona en referencia a un exabrupto similar pero de signo político opositor.

“El país está ante un momento histórico”. Hmmmm... a esta afirmación no sé cómo interpretarla y hasta me da un poquito de miedo. Un hecho histórico puede ser tanto un acontecimiento feliz como la hecatombe definitiva.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Empezamos bárbaro

La Presidenta, al poco tiempo de conocer su amplísima victoria en las elecciones primarias del pasado 14 de Agosto, dijo acertadamente:
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"...Necesitamos la unidad de todos los argentinos para poder seguir trabajando. No esperen de mí ninguna palabra que menoscabe, agravie u ofenda a nadie, no vine a eso".
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"...Pensemos en grande y estemos unidos, porque el mundo está difícil, porque si logramos superar diferencias y fundamentalmente si escuchamos lo que dice la sociedad a través de las urnas, vamos a lograr equivocarnos un poco menos".
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Bueno... veo que sus traviesos y ocurrentes muchachos ya le están haciendo caso:
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domingo, 14 de agosto de 2011

Volver a los '70 (musicalmente)


Siempre que se habla del rock sinfónico de los ’70 aparecen los nombres de bandas emblemáticas como Genesis, Yes, Emerson, Lake & Palmer, King Crimson, Pink Floyd o Jethro Tull. Nadie que ame este género puede desconocer trabajos monumentales como "Selling England by the Pound", "Close to the Edge" o "Wish You Were Here". Pero si a la distancia hacemos un poco de justicia, hay que avisar que no fueron los únicos. Los fanáticos seguramente recordarán a cuatro grupos que también aportaron lo suyo en la escena progresiva de aquella década prolífica: Camel, Focus, Triumvirat y Premiata Fornería Marconi.
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CAMEL
Alguna vez leí que la “desgracia” de esta gran banda británica fue haber coexistido con el mejor Genesis, de lo contrario hubiese sido más reconocida y valorada. Creada en 1971, sus miembros iniciales fueron Andrew Latimer en guitarra, flauta y voces, Doug Ferguson en bajo, Peter Bardens en teclados y Andy Ward en batería.
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Lunar Sea, del álbum Moonmadness.
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FOCUS
Banda holandesa creada en 1969 por cuatro músicos de formación clásica: el tecladista y flautista Thijs Van Leer, el guitarrista Jan Akkerman, el bajista Martin Dresden y el baterista Hans Cleuver. Por diferencias internas, al año siguiente de su formación dejaron la banda Dresden y Cleuver, quienes fueron reemplazados por Cyril Havermans y Pierre Van Der Linden en los respectivos instrumentos. Muchos recordarán de esa época al potente Hocus Pocus, tema en el cual Van Leer introduce el canto al estilo tirolés.
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Eruption, del álbum Moving Waves.
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TRIUMVIRAT
Grupo formado en 1969 en la ciudad alemana de Colonia. Sus primeros integrantes fueron Jürgen Fritz en teclados, Hans Bathelt en batería y Werner Frangenberg en bajo. En su música se distingue una clara influencia de Emerson, Lake & Palmer y de The Nice, precisamente la primera banda del tecladista Keith Emerson.
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Triangle, del álbum Illusions on a Double Dimple.
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PREMIATA FORNERIA MARCONI
Creada en 1970, fue la única banda italiana de rock progresivo que trascendió las fronteras de ese país. Sus miembros fundadores fueron Franco Mussida en guitarra, Flavio Premoli en teclados, Giorgio Piazza en bajo, Franz Di Cioccio en batería y Mauro Pagani en flauta y voces.
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Celebration, del álbum Photos of Ghosts.

domingo, 24 de julio de 2011

Al fondo a la derecha II

Hace exactamente 2 años publiqué un post que, a través de divertidas imágenes, mostraba lo difícil que es reconocer el baño de las chicas y el de los muchachos en algunos bares, salones y restaurantes. Dificultad que se origina gracias a la pretenciosa e innecesaria creatividad de sus dueños para identificarlos. ¿Se acuerdan?
Si bien estos modernos y sofisticados propietarios de locales nos plantean un inesperado misterio que, tarde o temprano, resolvemos por deducción, existe otro problema previo que poco tiene de interpretativo pero sí mucho de geográfico: encontrarlos.
Llamar al mozo o acercarse a la barra para indagar sobre las coordenadas del bendito biorsi, es comparable a aquella antiquísima costumbre de parar con el auto a preguntar por una calle o ruta desconocida. Es más, si hay alguien en nuestra mesa que ya tuvo el privilegio de visitarlo, se convertirá de pronto y sin quererlo en un personaje clave, una especie de guía baqueano al que todos consultarán. Y debemos escucharlo con atención; un solo detalle del relato que pasemos por alto nos mandaría a conocer la cocina, la terraza de algún vecino o el nuevo entubamiento del arroyo Maldonado.
Lo que sigue es una clasificación de los baños según ubicación, accesibilidad, señalización y, en algunos casos, peligrosidad. Pasen, vean y no se olviden de bajar la tapa del inodoro y tirar la cadena.

TURÍSTICOS
Llevá filmadora y cámara de fotos porque vas a tener la oportunidad de realizar un pequeño tour por el local. Seguramente incluirá un didáctico vistazo a la intimidad de la cocina, donde serás testigo del descuartizamiento de un lechón o del estado de deterioro en el que se encuentran las ollas. Como bonus track de esta especie de exclusivo reality, podrás palpar también la transpiración del lavacopas o ver en qué lugar se mete la mano el mozo antes de llevarte los sorrentinos a la mesa. Si la excursión se extiende un poco más, quizás llegues a pispear el depósito de bebidas y hasta el cuartucho donde se tira a apoliyar el cocinero cuando anda con pocas ganas de volverse a González Catán.

OUTDOORS
Ideales para los amantes de la vida al aire libre. Es que sin sospecharlo, en algún momento de ese apurado peregrinaje te van a someter a una experiencia a cielo abierto haciéndote atravesar un patio o un jardín. Pasa con frecuencia en esos modernos restós hechos de casas recicladas. Todo tiene una explicación, era el baño de la difunta abuela cuando en los ‘80 la habían traído a vivir a la piecita del fondo. Consejo: en invierno levantate de la mesa con el abrigo puesto y si llueve agregá pilotín o paraguas. Si se trata de un almuerzo y el día pinta lindo, a la vuelta podés quedarte un ratito a tomar sol.

HOTS
Se dan exclusivamente en pubs medio tramposos o discotecas. Para satisfacer tus necesidades fisiológicas tendrás que atravesar a tientas oscuras zonas pobladas de parejas con las hormonas en ebullición. En algunos casos pueden ser simples e inocentes arrumacos y en otros, manos que se pierden en regiones del cuerpo humano que sólo aparecen publicadas en libros de biología o en las infografías de Clarín. Consejo: andá acompañado de tu jermu y al salir se quedan relojeando disimuladamente por ahí. Es más barato que alquilar una triple X.

MULTIFUNCIÓN
No son de los más comunes pero existen. Sirven al mismo tiempo como baño del restaurante y del delivery que atiende a la vuelta. El problema mayor no es encontrarlos sino poder salir luego por el lado correcto. Si la situación se complica, apuntá derecho para la calle, doblá en la esquina y volvé a entrar al restaurante por donde llegaste al principio. “¡Magia, magia; soy Copperfield!”, les decís a tus amigos al regresar a la mesa por un lugar inesperado.

LABERÍNTICOS
Además de cámara y filmadora, no olvides llevar una brújula. Son ideales para entretenerte un rato si la cena viene medio plomazo. No es gracioso, claro está, si tu vejiga ya adquirió el tamaño y la presión de una Jabulani después de un penal ejecutado por Cristiano Ronaldo. Durante ese largo rally tendrás que atravesar viejas puertas, doblar por fríos pasillos y sortear extraños desniveles. También podés llegar a cruzarte con sujetos que no habías visto nunca y que tal vez sean capaces de orientarte. Es fundamental recordar cada detalle del trayecto porque la cosa no termina una vez que aliviaste tus vías urinarias, después tenés que regresar a la mesa. Si tu memoria visual no es suficiente, anotá las referencias en una servilleta o hacé como en el famoso cuento de Hansel y Gretel: cazá un pedazo de pan y andá sembrando miguitas por el camino. Ah, llevá también tu celular; si fallan todos estos recaudos llamá a una patrulla para que directamente venga a rescatarte.

ALCAHUETES
Son la contracara de los laberínticos. No hace falta preguntar por su ubicación porque están en el medio del salón y a la vista de todo el mundo. Al ingresar es importante que cierres bien todas las puertas, la principal y la de tu retrete. Es que mientras suponés confiado que nadie te ve, algún espejo indiscreto puede lograr que tu tierna imagen frente al mingitorio burle la protección de las paredes y se haga pública. No olvides vestirte completamente antes de abandonarlo, no sea cosa que decenas de ojos te enganchen acomodándote la pollera, ajustándote el cinturón o subiéndote la bragueta. Y todos sabemos qué pasa cuando lo hacemos a las apuradas.

AERÓBICOS
Ubicados en otro nivel, y no me refiero a su categoría. Pueden estar uno o dos pisos más arriba o en un profundo sótano refaccionado. Pensados para los fanáticos del fitness, quienes no tienen problema en subir -y luego bajar- 50 escalones las veces que sean necesarias y de un saque. Si andás con muchos críos pequeños, presionalos para que se la aguanten; es más práctico acompañarlos a todos juntos en un solo viaje. Y ojo con lo que acabás de morfar, no es recomendable hacer mucho esfuerzo físico después de una Maryland, unos callos a la madrileña o de chuparte vos solo una 3/4 de cabernet-sauvignon. Te puede cortar la digestión.

ARQUEOLÓGICOS
No sólo son difíciles de encontrar, sino que te sumergen en una especie de túnel del tiempo, te invitan a conocer el apasionante Buenos Aires de nuestros antepasados. En realidad estás descubriendo todo ese sector del local que, por falta de presupuesto, aún no fue remodelado. De todas maneras, el shock es grande: de una ambientación chill out y minimalista podés pasar sin escalas a la réplica de una catacumba romana o al viejo aguantadero de una banda que se dedicaba a los secuestros extorsivos.

Como quedó demostrado a lo largo de estas líneas, esa frase que subyace en el imaginario popular y le da título a este informe es sólo un mito. Como tantos otros. Y ya que hablamos de mitos, para completar esta saga de misterios que rodean al fascinante reino de los azulejos faltaría tratar aquello que nos desvela a todos los hombres: ¿por qué será que las mujeres no pueden ir a hacer pis solas? Aunque les digo algo, si para una simple visita al baño debemos pasar por semejantes peripecias, no es una mala idea que lo hagan en patota. Uno escucha cada cosa...