Desde que arrancó la temporada veraniega, en las redes sociales se ha impuesto una moda, un peculiar pasatiempo que se repite hasta el hartazgo, que aburre: el de los usuarios que postean imágenes de una Costa explotada de gente, y el de los que muestran las mismas playas, pero totalmente vacías.
No son inocentes estas publicaciones. Los primeros vendrían a ser simpatizantes del gobierno, que buscan demostrar que el país anda un kilo y dos pancitos. Los segundos, en cambio, son claramente opositores, cuyo propósito es dejar en evidencia que no hay un mango y que vamos derecho al 2001 (numerito fetiche, si los hay). Y en los comentarios, por supuesto, hay insultos y descalificaciones de todo calibre, más un bonus track de errores de sintaxis y faltas de ortografía que hacen doler los ojos. Intensos, los muchachos. Dicho sea de paso, y perdón que desconfíe, es imposible comprobar si esas fotos de la Bristol repleta no pertenecen a un record histórico de calor de otros años, o si esas playas vacías de Gesell o Las Toninas no son de una mañana de julio. Pícaros hay en todos lados.
Pero atenti que acá estamos para desdramatizar la cosa, para verle la parte lúdica. Por eso, para todos esos feisbuqueros e instagramers que están al reverendo cuete y tienen ganas de pelearse llegó el juego del momento.
Esta es mi tribuna de opinión frente a los grandes temas nacionales. Bueno... algunos no tan grandes. También hay un poco de humor, anécdotas, comentarios sobre música, en fin... boludeces. ¡¡Den la cara, si son guapos!!
Mostrando las entradas con la etiqueta Facebook. Mostrar todas las entradas
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sábado, 14 de febrero de 2026
El juego del verano
miércoles, 14 de agosto de 2019
lunes, 7 de mayo de 2018
Estados alterados II
Resumiendo un poco lo que expliqué en la intro de la primera parte, entre las numerosas posibilidades que brinda Facebook está la de escribir en un recuadro lo que nos está pasando, estamos sintiendo o tenemos ganas de divulgar en ese momento. O sea, lo que se conoce popularmente como “estado”. En base a esas curiosas exteriorizaciones, me atreví a realizar una breve clasificación de algunos de los personajes que frecuentan y animan la famosa red social. Aquí va la segunda y -por ahora-
última parte.
Este sujeto hace saber a todos que está comprometido con alguna
causa, lo sensibiliza alguna catástrofe o lo indigna algún ataque terrorista. Sus
frases de apoyo favoritas son “fuerza ‘tal cosa’” o “todos somos ‘tal otra’”,
reforzando la imagen de perfil con un crespón negro o una banderita del país
damnificado (si es del Primer Mundo, mejor). A veces no es el muro de facebook
y ante escasas 50 o 60 personas el lugar más efectivo y útil para hacerlo, pero
de todas maneras lo deja con la conciencia tranquila. A desempetrolar pingüinos
o llevarle ropa y comida a los inundados que vaya otro, qué tanto.
EL NECROLÓGICO
Famoso o celebridad que muere, ahí aparece este personaje
manifestando su dolor. Tal vez ni lo conocía, pero lo hace para demostrar que
está enterado y porque queda bien. Sus frases de cabecera son “adiós ‘fulano’, vamos
a extrañar tu música”, “hasta siempre ‘mengano’, vamos a echar de menos tu
arte” o a lo que corno se dedicara esa figura que nos dejó. En otros casos
suele ser más gráfico pero no menos reiterativo. Si el finado era guitarrista,
va a escribir el clásico “ahora debés estar en el cielo zapando con Hendrix”. Si
se dedicaba al humor, posteará “estoy seguro de que ya estás cagándote de risa
con el Negro Olmedo”. Aún no está científicamente probado el diálogo con los
difuntos, de todas maneras, no estaría mal avisarle que allá por donde vive San
Pedro no son de entrar mucho a Facebook.
EL PAPI BABOSO
Otro personaje que gusta de la narración en segunda persona del
singular, aunque en este caso, el destinatario de sus declaraciones de amor es
su bebé de 1, 2 o 3 años que no sabe leer ni menos entrar a Facebook. “Feliz
primer añito. Sos lo mejor que me pasó en la vida. Te amo con toda el alma”,
suele aparecer en el muro de este papá -o mamá- sensible. Pensándolo bien, quizás
sea un emotivo legado a futuro para cuando el crío se convierta en adulto. Así
como algunos dejan mensajes en una botella o guardan cartitas en un cofre
cerrado bajo siete llaves, este sujeto utiliza directamente el soporte digital.
La famosa “nube”, como quien dice. Los tiempos cambian. No es mala idea.
Algunos deportistas suelen postear sus victorias en el tenis,
sus goles en el fútbol o sus cumbres en la montaña, pero si hay una estrella
que brilla en el firmamento de las redes sociales es el runner. De acá a la
China. Te mantiene informado de todo, tanto de sus duros entrenamientos como de
sus competencias oficiales. “¡¡Llegué a los 10K!!”, escribe uno entusiasmado.
“¡¡Hoy corrí 21K y vamos por más!!”, postea otro incluyendo el mapa del
recorrido, el tiempo, las calorías que consumió y la foto de la medallita. Su
empresa adquiere ribetes heroicos si logró completar esta distancia bajo la
lluvia, o frívolos y glamorosos si justo le tocó cruzar la meta junto a algún
nabo de la farándula local. Consejo: si pertenecés a este nutrido grupo, ni se
te ocurra anunciar una merma en tu rendimiento por culpa del reuma o de los
juanetes. El cartel de looser no te
lo saca nadie.
EL SALUDADOR
Con un poco de poético y sensiblero, y otro poco de previsible y
chupamedias, este sujeto postea religiosamente en cada una de las fechas
especiales, léase día del padre, de la madre, del niño, de los enamorados, de
la mujer, del animal o lo que corno fuera. No se le escapa una. Sus frases
preferidas son “feliz día para todas las madres, en especial para la que me
trajo a este mundo”, si se trata del tercer domingo de octubre; “Admiro
profundamente tu lucha (etiqueta a la esposa) y la de todas aquellas mujeres
que, día a día, nos dan ejemplos de vida”, si es el día internacional de la
mujer; o “felicidades para todos los locos bajitos y para aquellos que llevamos
un niño en el corazón”, si se festeja el día de los purretes (en este último
caso, generalmente el saludo va acompañado por una foto de perfil temporal del
fulano en versión kid).
Cansado de mandar cartas al correo de lectores de los diarios y
que no se las publiquen, este individuo prefiere pasar a la acción a través de su muro de Facebook. Sabe que lo va a leer menos público, pero
puede escribir todos los días, lo que se le antoje y con absoluta impunidad. Sin darse cuenta, esta
cruza entre piquetero y Doña Rosa es el que fomenta la tan mentada “grieta” que
dice querer combatir. Con total desinformación, a los cinco minutos de
producido un suceso político grave sale a cargar las culpas sobre los del bando
opositor a él. Insulta y descalifica al que vota o piensa distinto y, sin
objetividad alguna, se trenza en acaloradas discusiones con gente que ni conoce.
Ignoralo si no querés ser acusado livianamente de “globoludo”, “choripanero”,
“xenófobo”, “feminazi”, “kuka” o “adorador de Videla”.
EL INDIGNADO
Está que trina por algún servicio deficiente y necesita hacer
catarsis. Pueden ser insultos al plomero por un caño mal soldado, o maldiciones
al carnicero porque al morder la tira de asado se le vino abajo el comedor. Me
parece bárbaro, hay que largar todo.
EL EDITORIALISTA
Esta versión educada del politizado encuentra inspiración cada
vez que la opinión pública es sacudida por un hecho resonante o alguna crisis
de orden político o social. No falla. Encadena reflexiones profundas y
kilométricas porque cree que seriedad y extensión son sinónimos de genialidad.
Sintaxis y ortografía al margen, arranca su monólogo casero con títulos del
estilo “Carta abierta a la clase media” o “Yo no voté a Macri”, y continúa con
clichés como “mis hijos merecen vivir en un país normal”, “no quiero otro
2001”, “la plata me la gané trabajando honradamente”, “no labura el que no
quiere”, “este país no avanza sin educación” o “no todos los pobres son
chorros”, entre cientos y cientos más. Su inalcanzable anhelo de participar
como columnista en Clarín, La Nación o Página 12, es alentado silenciosamente
por aquellos contactos que, tras leer el texto, colocan la frasecita mágica “Qué
bueno lo que escribiste. Lo comparto”.
A no ser que se trate de un bombero o un obstetra muy requerido
y prestigioso, no se entiende la manía de este sujeto por señalar permanentemente
su lugar de ubicación. En realidad se comprende, je: nunca va a etiquetarse en
ese bolichito pobretón del Conurbano; siempre va a aparecer comiendo en alguna
hamburguesería palermitana de nombre extranjero, rascándose el higo en un spa
de Pilar o reventando la tarjeta en algún mall de Miami.
EL BÁSICO
Es asiduo comentarista de posteos ajenos. Y con asombrosa
religiosidad. Sin ningún brillo, realiza aportes obvios e intrascendentes como
“mejorate pronto”, al que se engripó; “disfrutá mucho”, al que salió de
vacaciones; “mandá un poco de calor”, al que viajó a Europa en el invierno
nuestro; “qué gran verdad”, al que escribió algún proverbio budista; “qué genio”,
al que se mandó los 10K; “¡¡¡diosa!!!”, a la que renovó su foto de perfil; “ja,
ja, ja”, al que subió una meme; “qué horror”, al que posteó sobre alguna
tragedia; “el tiempo cura todo”, al que sufrió un desengaño amoroso; “sin palabras...”,
al que se refirió a un escándalo de corrupción; y así con cada uno de los
personajes que pululan en su mundillo virtual.
EL ANGLOPARLANTE
Este angelito de Dios es más criollo que el mate y el dulce de leche, sin
embargo, una voz interior le dice que queda mejor expresarse en el idioma de
Shakespeare. Para algo se quemó las pestañas estudiando. De todas formas, poco
le importa que la mayoría de sus contactos no entiendan un comino lo que quiso
decir. El objetivo es hacerles creer que se trata de una frase trascendental e
inteligente. Con perdón de la expresión, este sujeto se merece un efectivo y
estentóreo “go to cagar”.
domingo, 29 de abril de 2018
Estados alterados I
El
post sobre los usuarios de Facebook fue publicado originalmente en este blog
allá por marzo de 2010, cuando esta red social tenía apenas un par de años de existencia. Desde aquel entonces ha pasado mucha agua -y muchos personajes- bajo el puente. Tantos
que, al igual que el post de los casamientos, decidí corregir, aumentar y actualizar los textos.
Aquí va la primera parte.
Como todo el mundo sabe, la famosa red social Facebook tiene
varias e interesantes aplicaciones. Permite encontrarnos con amigos o con gente
que no vemos hace mucho tiempo, permite mostrar nuestras fotos, ver las de
nuestros amigos, comentarlas, subir la música que nos gusta, difundir causas
nobles, o simplemente comunicarnos por mensajes privados. Y también nos
da la opción de publicar una frase que sintetice lo que estamos haciendo, nos
está pasando o estamos sintiendo en ese momento. El famoso “estado”, que le
dicen. Dicho texto aparecerá en un lugar destacado de nuestro perfil, y también
en las “noticias” de la página de inicio. Por supuesto, lo pueden leer y
comentar todos aquellos que sean nuestros contactos, o miles de personas si
decidimos que nuestro perfil sea público y visible para todo el mundo.
Después de estar casi una década conviviendo en esta red
social, he visto pasar infinidad de frases, confesiones, anuncios y reclamos.
Graciosos, originales, útiles, conmovedores, solidarios, y otros cuya finalidad
aún no alcanzo a comprender muy bien. En base a estos últimos -y a la manera de
escribirlos-, me he tomado el atrevimiento de hacer una breve clasificación de
algunos de los usuarios que habitan la red creada por don Zuckerberg.
Sin temor a errarle, creo que este entrañable personaje conforma
una de las comunidades más numerosas de Facebook. Lleva una especie de diario
íntimo pero público. Va contando todo lo que hizo durante el día o está por
hacer. Necesita compartir sus devenires con todo el mundo, así sea el estado
gripal de alguno de sus críos, el paso a un nivel superior del Candy Crush, el
asadito que hizo en la terraza o el tobillo que se acaba de esguinzar por bajar
apurado del bondi. El informativo cuenta con un aliado de fierro: la foto. A
través de ella puede alardear de la calidad -y cantidad- del vacío y los
chorizos que tiró a la parrilla, o hacer un primer plano de su pie hinchado. Su
modo de verbo preferido es el gerundio: “desayunando en Puerto Madero”, “entrando
al cine con mis sobris”... No estaría mal que promediando diciembre revise lo
publicado y saque un suplemento especial con los mejores y peores momentos del
año.
EL INFORMATIVO IMPRUDENTE
Versión ostentosa y temeraria del anterior. Este fulano es el
que anuncia con bombos y platillos que se está por ir un finde a la Costa, una
semana a Brasil o un mes a Europa. Su manía irrefrenable de revelar sus
próximos destinos turísticos despierta sentimientos ambiguos: sus amigos lo envidian
porque no pueden darse los mismos lujos, y los ladrones de casas lo aman porque
saben que dentro de ese período pueden entrar a afanar tranquilos.
EL CLIMÁTICO
No pongas TN, Crónica o la TV Pública para saber el estado del
tiempo y la temperatura, directamente entrá al perfil de este personaje. Te lo resume
en dos palabras. Integrante también de un clan numeroso, su estado de ánimo
está sujeto a las condiciones meteorológicas. Así como el sol primaveral le
inyecta optimismo, los densos nubarrones lo hunden en una curiosa depresión.
Para el segundo caso, tratá de contenerlo con frases como “al mal tiempo, buena
cara” o “siempre que llovió, paró”. Tenés unos cuantos “me gusta” asegurados.
El de él, por supuesto, y el de varios paparulos que comparten su bajón.
EL CRONOLÓGICO
Es pariente cercano del “climático”, aunque su energía y humor
cotidianos no van sujetos al estado del tiempo sino al momento de la semana que
están transitando. Su optimismo va creciendo de lunes a viernes, y alcanza su
clímax en vísperas de sábado o domingo. Ni hablar si se avecina un feriado
largo. Sus posteos preferidos suelen ser “lunes, cómo te odioooo” (otra manía, hablarle a los días), “hoy es miércoles,
¡falta menos!” o “¡¡¡viernesss... se viene el findeeee!!!”. Consejo: aprovechalo
si es que andás medio perdido con los días. Te puede salvar frente al vencimiento
de alguna cuota o de algún plazo fijo.
EL EXAGERADO
No llama tanto la atención lo que escribe sino cómo. A no ser
que este sujeto tenga algún falso contacto en el teclado, solamente un gabinete
psicológico podría explicar su compulsión por colocar más de veinte signos de
admiración en cada frase o repetir indefinidamente alguna letra. Aunque,
hilando más profundo, este uso abusivo de los caracteres puede obedecer también
a una tercera causa: el día que en la clase de lengua enseñaron que los puntos
suspensivos eran nada más que tres, seguramente faltó o se hizo la rata.
EL ILEGIBLE
Tampoco está en tela de juicio lo que postea, aunque, a
diferencia del anterior, este espécimen directamente no debe haber cursado
lengua castellana en su reputa vida. Sus oraciones se interpretan de mil
maneras distintas a causa de las palabras mal escritas, los horrores de
sintaxis y la ausencia de acentos y signos de puntuación. Sin ponerse colorado,
confunde “ahí” con “hay”, “haber” con “a ver” y “allá” con “halla”. De todas
maneras, la cosa se vuelve más grave aún si lo que tiene para decir es largo: leer
un párrafo completo de este sujeto es más agotador que trámite municipal. Los
únicos puntos que conoce son los que le aplicaron tras ser operado de
apéndice.
Es fanático de las indirectas, las frases crípticas e
inconclusas, los fragmentos de canciones y los pases de factura a personas cuya
identidad conoce sólo él. Apela al misterio para que los amigos confidentes
pregunten qué le pasa y el resto de la gilada se haga la película. Por supuesto,
esa situación que lo enfurece y atormenta se irá develando a cuentagotas en los diálogos
de abajo cual chisme de Intrusos. O no. Tal vez haga oídos sordos a tu intriga
tirándote el clásico “dejá, yo me entiendo...”. Lo peor que le puede pasar es que nadie
aporte un mísero comentario, ni quiera inmiscuirse en su vida privada (que de privada tiene poco y nada). Explota por dentro.
EL SENSIBLE
Su misión es predicar con frases sabias, profundas y reflexivas,
generalmente choreadas de algún señalador o sobrecito de azúcar. Actúa como un
verdadero gurú digital, al que todos sus amigos consultan. Miralo desde el lado
positivo: si no existiera este personaje tendrías que comprarte un libro de
Coelho o Bucay. Y los libros están medio saladitos, últimamente. Agarrá
viaje.
EL ROMÁNTICO
Es un abanderado de las cuestiones sentimentales y de pareja.
Vive enamorado, y cuando no lo está, se muere por estarlo. En este último caso,
sus frases actúan como señuelos para que piquen los miembros del sexo opuesto
que transitan la misma situación desgraciada que él. Actúan como levante, bah,
eso es lo que quise decir.
EL NACIONALISTA
Aparece en cada fecha patria o cada logro del país en la
actividad que sea. Da lo mismo fútbol, hockey, pesas, cine o el campeonato intercontinental de raya al medio. Con sus eufóricos
posteos -donde ametralla con vocales y signos de admiración- busca sumar adeptos para revalidar su fanatismo celeste y blanco. Preparate
para soportarlo durante los Juegos Olímpicos, Mundiales o Premios Oscar, si en
esa edición en curso compite alguna peli argenta. Después no me digas que no te
lo advertí.
EL BARRABRAVA
No hace falta presentar a este delicado espécimen. Es fanático
hasta la médula y su objetividad es del tamaño de una cabeza de alfiler. Si su
equipo plantea un esquema de juego defensivo, posteará que es una genial
estrategia del DT; si eso mismo hace el rival, lo acusará de “equipo chico” o de
“putos de la B”. Amante de las teorías conspirativas, sea cual fuere el club de
sus preferencias, cree ciegamente que en la AFA están complotados para hacerlos
desaparecer. Aunque si vamos a hilar fino, este pretendido hincha se muestra
poco serio cuando aparece gritando los goles en su muro. Su sueño es participar
en programas como “Tribuna Caliente” o agarrarse a piñas con Horacio Pagani en
algún ciclo de TyC Sports.
Continuará...
jueves, 30 de septiembre de 2010
Página en Facebook
Los invito a visitar mi página en facebook donde podrán ver algunos de mis trabajos como humorista gráfico, fotógrafo y diseñador de mapas.
lunes, 21 de junio de 2010
Soy tu fan

Ya me ocupé oportunamente de las frases de muro en Facebook y en esta entrega quiero aportar mi granito de arena a otra importante cuestión relacionada con esta famosa red social. Me refiero a los “fans” (la acción ahora pasó a llamarse “me gusta”) y a los “grupos”, especie de comunidades creadas para adherirse a algo o a alguien. Esta vez no voy a hacer juicios de valor, no se hagan ilusiones; lo mío está planteado desde una óptica meramente constructiva. Por eso, lo que sigue a continuación es un listado de “preferencias” y “adhesiones” que todavía no he visto por ahí y que estaría bueno crear (ojo, capaz que ya las inventaron, la realidad siempre termina superando a la fantasía).
ME GUSTA (O ME HICE FAN DE)...
Tomar mate con la mano izquierda
Cepillarme los dientes a 45 grados.
Rebajarme el flequillo cada 2 meses y medio
Dibujar miembros masculinos sobre vidrios sucios o empañados
Desodorante a bolilla
Hacerme color el tercer jueves de cada mes
Jugarle a un número al derecho y al revés
Desayunar entre las nueve y diez y las nueve y veinte de la mañana
Ir a comprar cerveza en ojotas
Cargar nafta los lunes a la tarde
Usar zapatos un número más grande
El pollo deshuesado
La onda verde en las avenidas
Algunos temas de Sabina
Mirar adentro del inodoro después de haber hecho cacona
Revolver el azúcar en el sentido de las agujas del reloj
Dormir mirando para la derecha
Mirar culos por la calle
Abanicarme los días de más de 30 grados
Hacer sudokus mientras estoy sentado en el trono
Gritar “¡¡suerte, suerte!!” cada vez que se derrama vino
Jugar al doctor con mi prima
Leer el diario de atrás para adelante
Traer salames de Colonia Caroya
Comer el bife de chorizo jugoso
Comer el bife de chorizo bien cocido (estos dos últimos grupos se habrían desafiado a cagarse a trompadas en el Shopping del Abasto)
ME UNI AL GRUPO...
Yo tapé el inodoro alguna vez
Salvemos a las hormigas coloradas
Juntemos 50.000 firmas para agregar un día más al fin de semana.
Juntemos 100.000 firmas para que Francella se saque los bigotes
Juntemos 200.000 firmas para que Gonzalo Heredia se haga la planchita
Juntemos 300.000 firmas para que Juanita Viale se ponga lolas
Yo fui a salita de tres
Que Facebook nos permita ver quién se excitó con nuestro perfil
Alguna vez escupí para arriba
Yo también pisé un sorete
Alguna vez me ahogué en un vaso de agua
Soy de los que confundo Cafayate con El Calafate
Alguna vez me comí un traba
No puedo lograr que mi perro salga a hacer pis al patio
Me cae mal la crema pastelera
Yo también creí que Moreno y Fabianesi eran dos jugadores diferentes
La importancia del sacacorcho en la industria del vino
Yo viajé colgado en el Roca
Soy aguará guazú en el horóscopo guaraní
Alguna vez estacioné en doble fila
Odio a los años bisiestos
A mí también me picó una aguaviva
Yo me hice el comedor a nuevo
En defensa del menor, cambiémosle el nombre a los “niños envueltos”
Yo jugué en la séptima de Excursionistas
No a las carreras clandestinas de gatas peludas
Víctimas del tránsito lento
Yo también soñé que el Chino Garcé daba la vuelta olímpica en Sudáfrica.
miércoles, 24 de marzo de 2010
¿Qué estás pensando?
Para los que aún no lo saben, la famosa red social Facebook tiene varias e interesantes aplicaciones. Permite encontrarnos con amigos o con gente que hace mucho que no vemos, permite mostrar nuestras fotos, ver las de nuestros amigos, comentarlas, subir la música que nos gusta, chatear o comunicarnos por correo electrónico. Y también nos da la opción de publicar una frase que sintetice lo que estamos haciendo, nos está pasando o estamos sintiendo en ese momento. Dicho texto aparecerá en un lugar destacado de nuestro perfil y en las “noticias” de la página de inicio. Por supuesto lo pueden leer y comentar todos aquellos que sean nuestros contactos, o miles de personas si decidimos que nuestro perfil sea visible para todo el mundo.

En mi caso, después de estar un año y medio conviviendo en esta red social, he visto ya infinidad de frases y confesiones. Graciosas, originales, útiles, conmovedoras y otras cuya finalidad aún no alcanzo a comprender muy bien. Precisamente en base a estas últimas me he tomado el atrevimiento de hacer una breve clasificación de algunos usuarios de Facebook. Aquí la tienen...
(Aclaración: las ilustraciones que aparecen en el post llevan nombres ficticios pero están inspiradas en situaciones reales)
LOS INFORMATIVOS
Creo que conforman una de las comunidades más numerosas de Facebook. Llevan una especie de diario íntimo pero público. Van avisando de todo lo que hicieron o van a hacer. Necesitan compartir sus devenires con todo el mundo. No estaría mal que a fin de año revisen lo publicado y saquen un suplemento especial con los mejores y peores momentos del 2010.

LOS ENIGMATICOS
Son fanáticos de las palabras sueltas y las frases crípticas e inconclusas. Apelan al misterio para que los amigos confidentes pregunten qué les pasa y el resto de la gilada se haga el bocho. Lo peor que les puede pasar es que nadie les haga un puto comentario.

LOS FECHADORES
Si te olvidaste qué día es hoy estos personajes te lo van a hacer recordar, quedate tranquilo. Capaz que es un ayuda memoria para ellos mismos, qué se yo. Lo más preocupante es cuando aparece alguien que dice que “le gusta”. Debe ser el clásico autómata que aprueba todo sin leer de qué carajo se trata.

LOS CLIMATICOS
No pongas TN o Crónica TV para saber el estado del tiempo, directamente entrá al perfil de estos personajes. Te lo resumen en dos palabras. También forman un clan numeroso. Sus estados de ánimo están sujetos a las condiciones meteorológicas. A veces se dan algunas curiosas muestras de sadismo, como la de alguien que le gusta que la chica del tercer ejemplo se esté cagando de frío.

LOS OPTIMISTAS
Transforman cualquier suceso pedorro en algo positivo e instan a sus amigos a acompañarlos en su algarabía. La mayoría de las veces suelen combinar características de otros grupos. Puede ser una optimista “fechadora”, como en el primer ejemplo, o un optimista “climático”, como en el segundo.

LOS SENSIBLES
Su intención es hacer pedagogía y que todos aprueben sus frases sabias y reflexivas. Son como una especie de gurúes digitales a los que todos sus amigos consultan. Miralo desde el lado positivo: si no estuvieran estos personajes tendrías que comprarte un libro de Coelho o de Bucay. Y los libros están medio carelis últimamente. Agarrá viaje.

LOS ROMANTICOS
Viven enamorados y cuando no lo están se mueren por estarlo. En este último caso, sus frases actúan como señuelos para que piquen los miembros del sexo opuesto que transitan la misma situación desgraciada que ellos. Actúan como levante, bah, eso es lo que quise decir.

LOS EXAGERADOS
No llama tanto la atención lo que escriben sino cómo. Debería consultar al Hombre Cualquiera para saber qué máxima le caben a los que colocan más de veinte signos de admiración en cada frase o repiten hasta el cansancio alguna letra. Capaz que tienen algún falso contacto en el teclado. En cuanto al segundo ejemplo, ya me imagino qué debe haber pasado: el día que en la clase de lengua enseñaron que los puntos suspensivos eran nada más que tres seguramente faltaron.

LOS NACIONALISTAS
Se enganchan eufóricos en cada logro del país en la actividad que sea. Buscan sumar adeptos para revalidar su fanatismo celeste y blanco. Preparate para soportarlos durante el Mundial. Después no me digas que no te lo advertí.

LOS FUTBOLEROS
No hace falta presentar a estos sujetos. Su sueño es participar en programas como “Tribuna Caliente” o pelearse con Horacio Pagani en algún ciclo de TyC Sports.

LOS SOLIDARIOS
Hacen saber a todos que están comprometidos con alguna causa o los sensibiliza alguna catástrofe. A veces no es el muro de Facebook y ante escasas 50 o 60 personas el mejor lugar para hacerlo. Pero de todas maneras los deja con la conciencia tranquila.

LOS POLITIZADOS
Se cansaron de mandar cartas al correo de lectores de Clarín y La Nación y que no se las publiquen. De esta manera los van a leer menos gente, por supuesto, pero pueden escribir todos los días y sin filtro.

LOS ESCRACHADORES
Hartos ya de alguna injusticia, deciden mandar al frente al culpable de todas sus desgracias. Te digo que no es mala idea.

LOS DESAHOGADOS
Están calientes y necesitan hacer catársis. Me parece bárbaro, hay que largar todo.

LOS ANGLOPARLANTES
Son más criollos que el mate y el dulce de leche sin embargo algo les dice que queda mejor expresarse en el idioma de Shakespeare. ¡¡¡¡Go to cagar!!!!

Después de leer todo esto, vos... ¿qué estás pensando?
domingo, 16 de noviembre de 2008
¡¡¡Estás iguaaaal!!!

Con el auge del Facebook y de todas las llamadas redes sociales, se han puesto de moda las reuniones de “ex”. Ex compañeros de primaria, de secundaria, de club, de colimba, de bricolage, de meditación, de rinraje, y así puedo seguir nombrando actividades hasta el día del juicio final. El asunto es fácil: basta con teclear un nombre y un apellido para que esa persona que hace tanto que no vemos y que tanto buscamos, aparezca. Bueno, en realidad no es tan así, solo se hará visible si está registrada en alguna de estas “redes”. Pero si no está fulano, está mengano, quien nos conectará con el primero y a la larga todos se irán arrimando al fogón. Virtual, pero fogón al fin.

A partir de este primer contacto se sucederán algunos mails o mensajes de tanteo, donde cada cual hará un brevísimo y maquillado racconto de sus vidas. No obstante, la frutilla de este postre vintage llegará con el ansiado reencuentro. Porque allí todos se verán las caras. O lo que el paso del tiempo ha hecho con sus caras y con todo lo que está entre ellas y el piso. Y esto genera una gran expectativa previa, sobre todo cuando se trata de gente de una misma edad (colegio, colimba, etc.). Todos desean constatar en qué “estado” se encuentra el resto de la troupe. El “jopende” quiere disfrutar viendo la debacle de algunos de sus amigos, y el “cascoteado” sufre de antemano porque intuye que la concurrencia lucirá saludable y jovial.
Apenas arranca la reunión, lo primero que sale a la luz son los estados civiles y la producción de hijos de cada uno. Se presentan casi como un currículum. Está el casado y en perfecta armonía. Está el que padece el matrimonio. El que en cualquier momento lanza a su cónyuge por el balcón. El que se vino con 800 fotos de sus críos. El que se separó una vez. El que se separó dos veces. El que se separó tres. Está el que nunca se casó y vive una eterna adolescencia: “Anoche estuve en la Creamfields, loco”, te tira el cuarentón. “No sabés; una de pendejas...”.

La guita y el progreso laboral son motivo de orgullo para unos y una pesada carga para otros. “Soy el CEO de una multinacional y tenemos las oficinas en Puerto Madero. No te imaginás lo que es. Primer Mundo, macho”, te escupe uno, mientras le da una larga aspirada a un habano. Y en ese momento te acordás de cuando le prestabas las chirolas para que se pudiera comprar el "chegusán" en el recreo. “¿Y a vos, che? ¿Cómo te fue?”, te pregunta el mismo personaje. Y no te queda otra que confesarle que estás cobrando un Plan Trabajar, pero se lo decís bajito para que no trascienda demasiado. “Pero es momentáneo, ¿eh?...”, le aclarás por las dudas, como si esto te diera otro status. “Yo en este momento no estoy haciendo nada...”, agrega un tercero. “...Para cobrar un sueldito de 500 mangos me quedo en mi casa. Yo estoy esperando que salga algo de lo mío”, remata canchero para que quede claro que es un desocupado VIP. “¿Y de Federico saben algo?”, pregunta el del habano. "Sigue metido con el teatro", acota alguien que asegura verlo con frecuencia. “Je, no cambió nada Fede. Siempre haciendo las mismas boludeces”, dispara despectivo el winner de Puerto Madero.

Los gustos y las costumbres también se enarbolan como un símbolo de juventud y progreso. Uno se jacta de hacer pilates y salir a correr 3 veces por semana con un personal trainer. Otro comenta que se mudo a un country, que se hizo fana del sushi y de la TV digital, y que acaba de viajar a Inglaterra para presenciar el último recital de Coldplay. Un cool, el tipo. Vos, en cambio, anunciás que el lunes vas a comenzar la dieta para bajar los 40 kilos que tenés de más y que para tu cumpleaños, tu jermu te regaló un compilado de Cacho Castaña. Pero en cassette, porque el reproductor de CD lo tuviste que vender para pagar las expensas de tu monoambiente de Fuerte Apache.

Si el grupo de “ex” en cuestión era mixto se genera, claro está, una expectativa extra. Querés ver cómo está ahora la chica que te gustaba, y también querés saber si la que no te gustaba, con los años mejoró. Por ahí en una de esas... De repente sentís un alivio bárbaro al ver que la otrora infartante Carmencita hoy parece una criatura salida de los avernos, pero te la querés cortar en pedacitos al ver que ese bagayito que siempre descartaste, hoy es una diosa que está felizmente casada y con un chabón que te triplica en facha.
Los temas de conversación giran casi exclusivamente en torno a esa actividad que los unió en el pasado. “¿Te acordás de Jorgito? ¡¡¡Tenía menos fútbol que la revista Para Ti!!! ¡¡¡Jua, jua!!!”, vocifera uno si los muchachos en cuestión se dedicaban a correr atrás de la redonda. “¿Se acuerdan del día en que se nos cayó el cielo raso mientras dábamos el examen de matemática?”, rememora otro si el grupete se conoce de la secundaria. Y así irán evocando cosa por cosa hasta que los recuerdos se vayan escurriendo como por el agua a través del orificio de la bañadera y se haga la hora de irse cada uno a su casa.
Y duele decirlo, pero la despedida tiene sabor a un “hasta siempre”. Excepto dos o tres nostálgicos, la mayoría sospecha que el próximo encuentro tiene fecha incierta. Y es lógico; ya no hay expectativas, no hay historias que recordar y no hay vidas que contar. También hay fracasos que ocultar. Lo que acaba de ocurrir fue un flash, un liso y llano viaje en la máquina del tiempo, un efímero tour al pasado con pasaje de regreso al presente. Porque todos deben continuar con sus ajetreadas vidas, darles de morfar a sus hijos y sobrevivir en sus trabajos. Ya no somos los mismos.

Finalizado el encuentro, y ya en la calle, las escenas se repiten: abrazos fraternales e interminables, lágrimas, el clásico “saludos a tus viejos”, alguien que te pregunta por tu hermana o por tu perro, intercambios de mails, charlas de último momento de aquellos que en la reunión no se dieron ni cinco de bola... Y mientras el winner de Puerto Madero pone en marcha su Audi último modelo y pregunta si “acerca” a alguien, se escucha por ahí esa frase/expresión de deseo que de tan repetida se vuelve graciosa, vacía, insoportable: “¡¡Che, tenemos que vernos más seguido!! ¡¡Que no se corte!!”.
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