Días
pasados, la Presidenta presentó el nuevo billete de 100 mangos, cuyo anverso
muestra la cara de Eva Perón. Como ocurre con cada puta cosa que sucede en la
Argentina, se desató la polémica. Raro, ¿no? Que Evita sí, que Evita no; que
Roca sí, que Roca no... Controvertido y todo, el emprendimiento fue un verdadero éxito y ya estarían circulando los papeles de una gamba con
ilustraciones de otros tantos personajes de la política local. Cada cual con su
característica, por supus. Ya que nos retacean a
Franklin, Grant y compañía, al menos con estos muchachos –y muchachas- nos
vamos a divertir bastante.
Ideal
para entregarlos si sufrís un asalto en la vía pública o una “entradera” en tu
casa. Aunque los chorros no encuentren la cantidad que deseen, se van a ir
chochos porque la aman. En consecuencia vos los vas a entregar con gusto y te
va a quedar la “sensación” (¿te suena esa palabrita?) de que bajó el delito.
Son
billetes de 100 pesos pero, como se puede apreciar, ya tienen incluida la inflación.
Y no la del INDEC. Es una moneda muy versátil y elástica: podés comprar desde
guantes de box hasta cosechadoras en Angola. El hilo de seguridad es en
realidad un mini GPS que inutiliza el billete apenas te acercás a un lugar
donde venden dólares. Dicen que en el Mercado Central circula una especie de
Moreno “blue” con la leyenda “Clarín miente”.
A
pedido de su protagonista, no se difundirá muchas veces su existencia para que
no se convierta en una temática de la derecha.
En
la Provincia de Buenos Aires tienen mucho poder de compra. Ya hay varias
carpinterías que están haciendo descuento para palos en las ruedas y
ferreterías que ofrecen promos de limas para esmerilar gobernadores. Al momento
de la foto el vice fue tajante: “Quiero
salir solo, no me pongan con famosos”. Dicen que en el dorso de los billetes,
en lugar de la leyenda “en unión y libertad” querían poner “el Dany se la come”.
Se
obtienen con esfuerzo, optimismo, esperanza, trabajo, deporte, ímpetu, turismo,
confianza y compromiso. Llamativamente, conseguir esta moneda en la Casa
Rosada, en Olivos o en algún local de La Cámpora es más difícil que comprar
dólares a precio oficial en la City. Prefieren garpar todo con los billetes de
Mariotto. Ah, un dato interesante: están hechos de un material resistente al fuego.
Otros
billetes para entregar con gusto en caso de asalto, así te queda la idea de que
fue solo una “sensación”. También fueron pensados para que los sopres tuvieran
unos manguitos durante sus “salidas culturales”. Ante la consulta, el ex
superministro y actual senador declaró enfático: “los mandé imprimir porque se me antoja”.
No
hace falta aclarar en donde se imprimen. Con estos billetes te hacen importantes
descuentos en motos, guitarras y clases de canto. Ni hablar si alquilás algo mayor a
300 metros cuadrados en Puerto Madero. Los expertos en numismática aseguran que existiría un billete
comprometedor en el que Amado aparece junto a Vandenbroele.
Se
imprimieron junto a los de Lorenzino pero los de Axel los sacaron pronto de
circulación. Ideales para cargar combustible en cualquier estación YPF, pagar
un pasaje en Aerolíneas o “colaborar” con La Cámpora. Eso sí, mejor que no
te enganchen pasando uno de estos en España porque con la calentura que tienen
te van a mandar de vuelta en canoa. Consejo: preparate para ver esas adorables
y hermosas patillas cuando te toque cobrar la jubilación.
Los
billetes tienen instalado un microchip que hace que la foto comience a hablar
apenas arranca la Cadena Nacional. Ideal para no perderte las inauguraciones de
la Presi cuando estás en el bondi o en la cola del súper. La misma voz te acusa
de “golpista” si te escucha criticar al Gobierno o directamente te manda a la
AFIP. Consejo: abandoná esa costumbre esconder la guita debajo del colchón
porque te va a hacer chistes groseros cuando estés chichoneando con tu jermu.
Un
36% de los votantes de Capital preferiría andar con 100 monedas de un peso en
los bolsillos antes que tocar estos billetes. Les dan asco. A nivel nacional no
tienen respaldo y su utilización en la CABA depende mucho del barrio. En
Recoleta, por ejemplo, se pueden usar para comprar cacerolas; en Barracas, en
cambio, para improvisar fogatas y “calefaccionar” a los internos del Borda. Dicen
que le ofrecieron a Mauricio la emisión de estos billetes pero tampoco quiso
hacerse cargo.